14.6.04

No hubo menos atentados en el 2003

Escribí el 6 de mayo que el recuento oficial de atentados terroristas en todo el mundo en el 2003 realizado por el Departamento de Estado norteamericano mostraba un acusado descenso desde el 11 de septiembre del 2001. De hecho, el número era el más bajo en los últimos 30 años. El Departamento de Estado los consideró la prueba de que EEUU estaba ganando en la lucha contra el terrorismo. Yo me preguntaba cómo casaba ese descenso con esa sensación de peligro inminente que nos transmiten los Gobiernos sobre la amenaza terrorista.

Ahora resulta que los datos difundidos por el Gobierno norteamericano son falsos, "un gran error", como ha reconocido el propio Colin Powell. De entrada, no incluían los atentados posteriores al 11 de noviembre del 2003. Quedaba fuera, por ejemplo, las explosiones de Estambul del 15 de noviembre en las que perecieron 61 personas. Pero hay más errores, tal y como habían apuntado algunos expertos y políticos en las últimas semanas.

Un ex analista de la CIA, citado por The Washington Post, ha hecho un recuento diferente, empleando los datos que aparecen en las tablas estadísticas incluidas en el propio informe oficial. El número de muertos sería entonces de 390 (y no 307, como se dijo en su momento), el de heridos, 1.895 (y no 1.593). También dice que el número de incidentes significativos, aquellos en los que hay muertos, heridos o desaparecidos, ha crecido de un 60% en el 2002 a un 89% en el 2003.

La revisión de los datos oficiales llegará probablemente a la conclusión de que el número y gravedad de los atentados terroristas aumentó en el 2003, con respecto al año anterior y, según un congresista demócrata, serán las cifras más altas de los últimos 20 años.

Pobre Colin Powell. Primero fue la CIA la que le suministró datos falsos para presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU la amenaza que suponían las armas de destrucción masiva en poder de Irak. Ahora son los técnicos de su propio Departamento los que ponen en circulación cifras falsas. Y eso que su jefe, George Bush, alardeó en una entrevista de que ya no leía periódicos, porque sus informaciones eran partidistas o tendenciosas. (Más tarde, resultó que tampoco eso era cierto. Su mujer dijo que sí los leía, pero no los artículos con informaciones sobre la Casa Blanca).

Supongo que la próxima vez que utilice datos cuya fuente sea el Gobierno norteamericano tendré que colocar un asterisco con una nota a pie de página que diga: Estos datos pueden ser ciertos o pueden no ser ciertos. Se recomienda esperar unos meses hasta que se confirme su veracidad. En el caso de que esos datos sirvan para justificar una guerra, se ruega a los Gobiernos implicados que los utilicen bajo su propia responsabilidad. Si pierden las próximas elecciones, no se aceptarán reclamaciones.