15.6.04

Los blogs asaltan el trono de los medios

No hace mucho era el periodista James Fallows, de la revista The Atlantic Monthly, el que saludaba la aparición de los blogs y la consideraba uno de esos factores que aparecen de vez en cuando y que cambian la manera en que funcionan los medios de comunicación de masas.

James Fallows es, digamos, un periodista de la vieja escuela que no pierde el tiempo con las bitácoras cuyo contenido sólo interese al autor y a sus allegados. Lo que sí le parece atractivo, y mucho, es que haya miles de personas que no necesitan ser profesionales del periodismo para ser testigos de algo importante y estar en condiciones de contarlo de forma atractiva:

At the democratic extreme, blogs are a nightmare vision of a publishing house's "slush pile'' come to life. At the elite end, the dozen or so best-known sites, they are an intensified version of insider journalism. If you don't get quite enough sass, attitude or instant conclusions from the rest of the news media, you can always find more at the leading blogs. But in between are thousands of sites that offer real-time eyewitness testimony from people doing almost anything that some other person might find interesting: training as a surgeon, looking for oil in Siberia, fighting in Iraq.

Ahora ha sido la revista Time la que ha dado a los blogs el marchamo de medios de comunicación legítimos, pero diferentes; heterodoxos, pero valiosos. Meet Joe Blog cuenta que, al menos en EEUU, cada vez hay más gente que se informa a través de los blogs ("amateur websites called blogs") y que lo hacen porque son "rápidos, divertidos y completamente partidistas".

Time pone fecha a la irrupción de los blogs en el panorama político y periodístico de EEUU: diciembre del 2002. Los medios de comunicación tradicionales no prestaron mucha atención a un discurso del líder del grupo parlamentario republicano en el Senado, Trent Lott, en el que éste se refería de forma elogiosa al pasado racista de un veterano compañero de partido. Los periodistas lo consideraron tan sólo una excentricidad. Los blogs montaron en cólera y el escándalo acabó con la carrera política del senador Lott.

Como ejemplo más reciente, el artículo recuerda las fotos de los ataúdes de los soldados muertos en Irak. Mientras los periodistas dormitaban apaciblemente en sus redacciones convencidos de que el Gobierno de Bush nunca permitiría su difusión, Russ Kick (autor de The Memory Hole), sólo necesitó una hoja de papel y un abogado militar despistado para ponerlas en conocimiento del público.

Los blogs son definidos como un medio de comunicación más libre y con más personalidad:

What makes blogs so effective? They're free. They catch people at work, at their desks, when they're alert and thinking and making decisions. Blogs are fresh and often seem to be miles ahead of the mainstream news. Bloggers put up new stuff every day, all day, and there are thousands of them. How are you going to keep anything secret from a thousand Russ Kicks? Blogs have voice and personality. They're human. They come to us not from some mediagenic anchorbot on an air-conditioned sound stage, but from an individual. They represent -no, they are -the voice of the little guy.

Algunos de los elogios que Time dedica a los blogs parecen tan ingenuos como muchos de los homenajeados. Como en EEUU, las pretensiones de objetividad de los medios están atravesando un mal momento, el artículo considera un valor positivo el hecho de que la mayoría de los blogs no pretendan ser imparciales. En ese sentido, no engañan a nadie:

Blogs showcase some of the smartest, sharpest writing being published. Bloggers are unconstrained by such journalistic conventions as good taste, accountability and objectivity, -and that can be a good thing. Accusations of media bias are thick on the ground these days, and Americans are tired of it. Blogs don't pretend to be neutral: they're gleefully, unabashedly biased, and that makes them a lot more fun.

No deja de ser irónico que todos estos elogios tan exaltados procedan de uno de esos medios que tienen razones de peso para mirar con desconfianza las innovaciones surgidas al calor de Internet. El grupo Time-Warner creyó que iniciaba una nueva era cuando fue absorbida por la empresa que con más fuerza simbolizaba la irrupción de la nueva economía: America Online. Años después la burbuja de AOL no estalló pero se desinfló tanto que se convirtió más en una carga para Time-Warner que en el trampolín hacia el nirvana de la comunicación. La situación se ha estabilizado, pero algunos continúan sospechando que la fusión-absorción fue el no tan típico caso de cómo un pez chico se puede comer al pez grande.

Los aplausos de Time, quintaesencia del establishment americano, no pueden hacernos olvidar las limitaciones de los blogs. Dejando de lado las invocaciones apocalípticas de los que creen que los guerrilleros que acampan en Internet terminarán haciendo desaparecer a la prensa y la TV, hay que recordar que una de las razones del éxito de los blogs en EEUU es la pérdida de credibilidad de los medios tradicionales. El hecho de que se lo hayan ganado a pulso no quiere decir que las consecuencias vayan a ser positivas.

Los últimos estudios revelan que esa desconfianza es más acentuada en el caso del público de ideas conservadoras. Tras la cobertura de los meses anteriores a la guerra de Irak, con especial mención para el capítulo de las armas de destrucción masiva, quizá los sectores progresistas comiencen pronto también a cuestionar a los medios tradicionales.