26.6.04

El valiente Wolfowitz

Primero fue Cheney el que insultó a un senador. Ahora es el número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, el que llama cobardes a los periodistas norteamericanos que son lo bastante locos o valientes como para continuar trabajando en Irak.

¿Me lo parece a mí, siempre dispuesto a pensar lo peor de los seres humanos cuando están en el poder, o esta gente se está poniendo nerviosa? Claro que yo también estaría un poco tenso si hubiera diseñado un proceso de devolución de la soberanía a los iraquíes y se estuviera convirtiendo en un baño de sangre.

Ante un auditorio tan solemne como la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Wolfowitz introdujo en la discusión la influencia perniciosa de los medios de comunicación en la situación de Irak con estas palabras:

Francamente, parte de nuestro problema proviene de que muchos periodistas tienen miedo a viajar, así que se quedan en Bagdad y publican rumores. Y los rumores son numerosos.

Resulta cuando menos irónico que un alto cargo de la Administración norteamericana diga eso cuando sus representantes en Irak (los funcionarios de la CPA) no abandonan la llamada Zona Verde, excepto en raras ocasiones. La Zona Verde es el antiguo palacio de la República, un complejo de palacios y residencias en los que vivían Sadam y sus secuaces, y que ha sido desde abril del 2003 la fortaleza en la que vive y trabaja el personal de la CPA.

Y no es que no salgan ahora, cuando los coches bomba estallan puntualmente casi todos los días a primera hora de la mañana, sino que no se han mostrado muy dispuestos a viajar desde el día en que llegaron allí. (Obviamente, el personal militar que está a las órdenes del Pentágono es otra cosa).

Para responder a Wolfowitz, Al Kamen, de The Washington Post, compara los diferentes medios de transporte que utilizan el periodista Dan Williams y el propio Wolfowitz:

Por ejemplo, el colega Dan Williams informó recientemente desde la preciosa ciudad de Faluya, donde gente armada y enmascarada controla la situación y los mulás fundamentalistas castigan con latigazos a la gente para imponer la sharia.

Williams condujo por la ciudad con un intérprete iraquí, protegido por el cuaderno del reportero que habitualmente sirve para detener a los milicianos. (Algunos reporteros usan grabadoras como protección alternativa). Afortunadamente, también tenía un todoterreno blindado para el viaje de 50 kilómetros de vuelta a Bagdad. Le vino muy bien cuando un coche lleno de tipos armados superó al todoterreno a las afueras de la ciudad y lo llenó de balas con sus AK-47 (a unos tres metros) durante una larga persecución. El todoterreno recibió los impactos de cerca de 200 rumores.



Y así es como viaja Wolfowitz por Irak:

Probablemente por comodidad, Wolfowitz prefiere viajar por el aire, en una flota de helicópteros Black Hawk, con varios helicópteros Apache de escolta (armados con ametralladoras, cohetes y misiles Hellfire). Wolfowitz se desplaza desde el seguro aeropuerto a la segura Zona Verde, una distancia de unos 15 kilómetros mientras vuelan los cohetes (los taxis son caros).

¿Viaja al norte hacia Mosul? No hay problema, toma un avión de transporte C-130 a la base norteamericana para reunirse con los líderes kurdos en una zona completamente segura. ¿Necesita ir hasta Basora? El C-130 es la mejor forma de viajar. Te permite apreciar unas bonitas vistas del país y comprobar lo que piensan los iraquíes.


Definitivamente, Wolfowitz es mucho más valiente.

Es indudable que los periodistas que siguen en Irak han reducido al mínimo imprescindible sus desplazamientos por Irak. En amplias zonas del país, cualquier persona con aspecto de occidental, no importa cuál sea su profesión, tiene todos los números para ser tiroteado o secuestrado si es descubierto. Los ejemplos son numerosos y algunos de ellos, especialmente horribles.

Tras describir algunos de los incidentes en los que se han visto implicados los periodistas que sí se han atrevido a viajar por el país, Howard Kurtz le recuerda a Wolfowitz:

¿No debería tener cuidado cualquier persona prudente a la hora de viajar por estas peligrosas carreteras? ¿Se supone que los periodistas deben comportarse como cowboys buscando historias sin importarles su seguridad? ¿Y no están los reporteros trabajando en una zona de la que los altos cargos de la Administración dijeron hace tiempo que sería un lugar seguro y democrático una vez que Sadam fuera derrocado?


Dos días después de sus palabras, Wolfowitz hizo pública una carta en la que pidió disculpas, no a medias, sino por completo:

Sé que muchos periodistas continúan saliendo cada día, en las circunstancias más peligrosas, para traernos su cobertura de la guerra en Irak y Afganistán. Desde el comienzo de las hostilidades en Irak, 34 periodistas han dado sus vidas y otros muchos han resultado heridos mientras nos contaban esa historia.


Wolfowitz pidió perdón y dio las gracias a todos los periodistas que continúan haciendo ese trabajo.

Vale, Wolfie, pero no dejes de usar el Black Hawk y el C-130. A ras de suelo, la democracia que estáis construyendo en Irak se está poniendo demasiado caliente.