24.5.04

Un general de marines contra Bush

No creo que haya dos personas más diferentes que el cineasta Michael Moore y el ex general Anthony Zinni. El primero es un provocador activista de la izquierda norteamericana, con una talla de pantalones que sugiere un cierta inclinación por la comida basura y la falta de ejercicio. El segundo es un militar retirado con las ideas conservadoras y obsesión por las pesas que uno suele suponer en un general del cuerpo de marines.

Hay algo que les une: ambos están enfurecidos por lo que Bush, Rumsfeld y Wolfowitz llevan haciendo en Irak desde hace un año. Moore está aún disfrutando su éxito en el Festival de Cine de Cannes. En realidad, ganar un premio en Francia con un feroz alegato contra la América conservadora y belicista que representa Bush tampoco es tan extraño. Lo realmente insólito habría sido ganar ese premio en el Festival de Cine de Texas, que dudo que exista.

Lo de Zinni llama más la atención. Después de una carrera en el Ejército, que culminó con la jefatura del Mando Central de las FFAA norteamericanas, con responsabilidad sobre Oriente Medio y Asia Central, Zinni fue elegido por la Administración de Bush para que fuera su enviado especial en Oriente Medio. Pero la obsesión de Bush por Irak terminó alejándole del Gobierno.

Ahora no desaprovecha ninguna oportunidad para tachar de demagogos e incompetentes a los arquitectos de la guerra en Irak. Acaban de entrevistarle en el programa 60 Minutes, de la CBS:

"There has been poor strategic thinking in this," says Zinni. "There has been poor operational planning and execution on the ground. And to think that we are going to stay the course, the course is headed over Niagara Falls. I think it's time to change course a little bit, or at least hold somebody responsible for putting you on this course. Because it's been a failure."

La guerra y la ocupación han sido un fracaso total, para Zinni. Primero, porque la guerra era innecesaria: las sanciones y las zonas de exclusión aérea permitían tener vigilado a Sadam. Ya no era una amenaza. Además, existía una prioridad mayor, que ha quedado desatendida desde que los halcones posaron sus ojos sobre Irak, la guerra contra Al Qaeda y el terrorismo integrista.

En un discurso reciente ante el Center for Defense Information, Zinni detalla las diez razones del desastre de Irak:

-La creencia de que contener a Sadam a través de las sanciones no estaba funcionando.
-La estrategia de guerra y postguerra estaba equivocadas.
-EEUU se inventó razones falsas para convencer a la opinión pública, tal y como se hizo en Vietnam.
-La incapacidad para implicar a la comunidad internacional, en especial a través de la ONU.
-Subestimar la tarea a la que había que enfrentarse en la postguerra.
-Confiar para la reconstrucción en un grupo de exiliados desconectados de la realidad iraquí tras años en el exilio. Zinni los llama los guerrilleros Gucci de Londres.
-La falta de planes para la postguerra.
-Un número reducido de fuerzas militares para imponer el orden tras el fin de la guerra.
-La organización creada para gobernar Irak, la CPA, tiene una estructura inadecuada y nada eficiente.
-Los errores cometidos sobre el terreno, como imponer una desbaasificación del país que dejaba fuera del futuro a miles de técnicos y profesionales, militantes del partido de Sadam que no cometieron delitos y que eran necesarios para afrontar la reconstrucción del país.

Comienza el regateo en la ONU


EEUU y el Reino Unido han presentado esta tarde en Naciones Unidas un proyecto de nueva resolución sobre Irak para el Consejo de Seguridad. El texto incluye la entrega de la soberanía a un nuevo Gobierno iraquí prevista para el próximo 30 de junio y la celebración de elecciones. La fecha de los comicios sería no antes del 31 de diciembre de este año ni más tarde del 31 de enero del 2005.

El tema que más recelos va a crear entre el resto de miembros del Consejo de Seguridad es la fecha de salida de Irak de las tropas norteamericanas. En realidad, no hay ninguna fecha. Se dice que permanecerán en Irak hasta que la ONU revise su situación dentro de 12 meses o cuando lo pida el Gobierno iraquí de Transición. En la práctica, el primer punto garantiza la presencia de esas tropas hasta que EEUU no disponga lo contrario, al tener derecho de veto en el Consejo.