2.5.04

Sharon pierde... de momento

Los sondeos de las televisiones israelíes prevén una rotunda derrota para Ariel Sharon en el referéndum en el que los 193.000 militantes del Likud se han pronunciado hoy sobre el plan de retirada de Gaza. Dos de los canales anticipan un 59% para el no y el tercero, un 56%. Se calcula que el índice de participación no ha sido muy alto, un 30%, lo que quiere decir que Sharon no ha conseguido movilizar a los sectores moderados de su partido. Los más radicales, opuestos a abandonar ni un solo asentamiento en Gaza, sí parecen haber acudido en masa a las urnas. Sirva como dato que en Jerusalén ha votado un 40% de los miembros del Likud, mientras que en Netzarim, el mayor asentamiento de Gaza, han votado todos, el 100%. Evidentemente, éstos últimos se jugaban mucho más en el envite.

Las opciones que le restan ahora al primer ministro israelí (la dimisión parece descartada) son convocar un referéndum a nivel nacional o forzar la disolución de las cámaras e ir a unas elecciones anticipadas, a las que se presentaría con la retirada de Gaza como principal punto de su programa. En teoría, podría intentar que el Gobierno de coalición aprobara su plan, pero sus posibilidades de éxito son reducidas. Varios pesos pesados del Likud (como Netanyahu y el ministro de AAEE, Shalom) lo apoyaron inicialmente con muchas reticencias y con la condición de que los militantes del partido tuvieran la última palabra. Luego, se negaron a hacer campaña antes de la consulta. Después del resultado del referéndum, es improbable que estén dispuestos a sacarlo adelante, y mucho menos los partidos ultranacionalistas que forman parte del Gobierno.

Una cuarta opción, ahora muy difícil, no tanto a medio plazo, es que Sharon abandone a sus socios más ultras y forme un Gobierno de gran coalición con los laboristas. Ese Gobierno tendría los votos suficientes como para aprobar el plan en el Parlamento. De nuevo hay que pensar que los dirigentes del Likud opuestos al plan se negarían a dar ese paso y podrían provocar una división del partido.

Al igual que en otras ocasiones, sería un error pensar que Sharon y su plan están acabados. Hace un año, casi todos en Israel le daban por muerto y en unos meses consiguió recuperar la iniciativa.

Si se confirman los resultados de los sondeos, sorprenderá la magnitud de la derrota. Se suele decir que los dirigentes del Likud están más a la derecha que los propios votantes, y que incluso entre éstos últimos hay pocos partidarios de continuar en Gaza. Siempre cabe pensar que los partidarios de Sharon se quedaron en casa, pero puede haber otras explicaciones.

Sharon lleva tres años diciendo a los israelíes que no existe un interlocutor palestino con el que se pueda llegar a acuerdos, que no se puede confiar en los palestinos y que no habrá negociaciones hasta que desaparezca Arafat. Ahora, pretendía que los militantes de Likud aprobaran la entrega de Gaza precisamente a esas mismas personas o a Hamás, si los integristas cuentan allí con más poder que el partido de Arafat. Como mínimo, suena algo contradictorio.