25.5.04

Los trucos que ya no funcionan

Existía bastante expectación en EEUU por el discurso de anoche de George Bush. Se decía que era el primero de una serie de comparecencias públicas en las que el presidente norteamericano describirá con claridad a sus compatriotas cuál son sus planes para solucionar el avispero iraquí. Algunos republicanos sugerían que Bush reconocería algunos errores, sin cuestionar los principios generales de su política. En pocas palabras, ¿qué ha ocurrido en las últimas semanas para que Bush se vea obligado a salir del despacho?

-El escándalo por las torturas de Abu Ghraib y las peticiones de dimisión de Rumsfeld.
-El asesinato del rehén norteamericano Nicholas Berg.
-La revuelta de Faluya, concluida con la subcontratación del mantenimiento del orden en la ciudad a una fuerza iraquí dirigida por generales de la época de Sadam.
-La revuelta de Nayaf y Kerbala, militarmente no muy significativa, pero que ha permitido aumentar la popularidad del líder radical Moqtada Al Sader.
-Todos estos hechos han provocado un claro descenso de la popularidad de Bush en las encuestas.

Varios comentaristas y políticos conservadores han empezado a perder la fe en la capacidad de Bush para concluir con éxito la aventura iraquí. Como dice Andrew Sullivan:

After the [weapons of mass destruction] intelligence debacle and the Abu Ghraib disgrace, he [Bush] has run out of that capital. He has to tell us how we will win, what we are doing, how it all holds together, why the infrastructure repair is still in disarray and how a political solution is possible. I'm not sure any more that this president has the skills or competence to pull it off.

De momento, los asesores de Bush han preferido apostar por la propaganda. El presidente tiene previsto pronunciar un discurso cada semana hasta el 30 de junio, momento en el que EEUU devolverá la soberanía (limitada) a un Gobierno iraquí (de transición), cuyos integrantes aún no se conocen. En el discurso de ayer, no hubo nada nuevo, según The Washington Post:

Nor did Bush try to answer some of the looming questions that have triggered growing skepticism and anxiety at home and abroad about the final U.S. costs, the final length of stay for U.S. troops, or what the terms will be for a final U.S. exit from Iraq. After promising "concrete steps," the White House basically repackaged stalled U.S. policy as a five-step plan.
In effect, the president said his current plan is good enough to win, and he set out to rally Americans to his cause with rousing language that placed the conflict in Iraq in the context of the larger, more popular battle against terrorism.


Bush intentó jugar las cartas de siempre. Irak es el campo de batalla central de la guerra contra el terrorismo y hay que impedir que los terroristas impongan por todo Oriente Medio una sucesión de dictaduras fanáticas similares al régimen talibán. Debe de pensar que si la jugada le ha salido bien otras veces, ahora también puede funcionar.

Pero parece que los norteamericanos han comenzado a ver en demasiadas ocasiones cómo los ases le asoman por la manga. Presentar a estas alturas el fantasma del integrismo talibán sólo puede convencer a los ya convencidos. ¿Cómo puede decir que la lucha contra los talibanes tiene lugar en Irak, cuando en Afganistán buena parte del país no ha visto un soldado occidental desde el 2001, porque la fuerza multinacional sólo está desplegada en Kabul?

La única medida concreta que planteó fue la demolición de la prisión de Abu Ghraib, la frase más aplaudida del discurso. Lástima que convertir la cárcel en un aparcamiento no servirá para borrar de la memoria de los iraquíes las fotografías de las torturas. La forma en que se investiguen y se castiguen estos abusos tendrá consecuencias más duraderas.

No resulta extraño que, tras el escándalo de Abu Ghraib, los sondeos coloquen a Bush en el punto más bajo de su presidencia. Según una encuesta encargada por The Washington Post y la cadena ABC, el 47% se muestra favorable a su gestión y el 50%, en contra:

Bush's overall job approval rating declined to 47 percent, the lowest the Post-ABC News polls have recorded since he took office, with 50 percent saying they disapprove. Just four in 10 Americans gave the president positive marks for his handling of Iraq, the lowest since he launched the conflict in March 2003.

On the question of whether U.S. forces should remain in Iraq until that country is stabilized or withdraw to avoid further casualties, 58 percent said they favored staying there, down from 66 percent last month. The percentage favoring a troop withdrawal reached 40 percent, up 7 percentage points in the past month.


No creo que con discursos pueda hacer cambiar esta tendencia. Después de tanto desprecio a la ONU, la Casa Blanca mira ahora desesperada a las negociaciones que lleva el enviado especial de Naciones Unidas, Lajdar Brahimi. Si Brahimi elige un Gobierno representativo de todos los grupos políticos y religiosos iraquíes, y el Consejo de Seguridad de la ONU legitima el nuevo proceso, Bush tendrá alguna posibilidad de convencer a sus compatriotas de que las cosas van por el camino correcto. Pero su grandilocuente proyecto de llevar la democracia a Irak y de utilizar el país como el cuartel general de sus tropas en Oriente Medio parece estar tan muerto como los 797 soldados norteamericanos que han dejado su vida en territorio iraquí.

Texto íntegro del discurso de Bush