13.5.04

La vergüenza

En algunos periódicos norteamericanos han aparecido ya las primeras críticas al Partido Demócrata, al que acusan de utilizar las fotos de Abu Ghraib para debilitar a Bush, y a todos aquellos que han alzado su voz contra las torturas cometidas en la prisión iraquí. El comentario más escandaloso ha sido el del senador del Partido Republicano, James Inhofe, indignado por las acusaciones contra los soldados. Ha dicho que nada de lo ocurrido es tan grave, porque a fin de cuentas los presos eran peligrosos asesinos y que algunos de ellos tenían en sus manos sangre de americanos.

La horrible muerte de un rehén norteamericano decapitado por sus secuestradores dará más argumentos a los políticos y periodistas conservadores que intentan restar importancia a las torturas, comparándolas con todas las barbaridades ocurridas en Bagdad en el último año.

La mejor respuesta a esta trivialización de la tortura puede encontrarse en un artículo (Not just following orders) publicado ayer en The Washington Post. Lo firma James D. Villa, un abogado que trabaja en la Administración norteamericana y que dirigió desde 1989 a 1992 la 372º Compañía de Policía Militar, la misma a la que hoy pertenecen los soldados autores de los malos tratos. Villa dice ahora estar avergonzado de la unidad de reservistas a la que perteneció y no se cree que un grupo reducido de soldados, dirigido por un sargento, fuera el único responsable de los abusos:

Estas acciones fueron el resultado de inmensos fallos en la cadena de mando. El militar de más rango acusado hasta ahora es Ivan L. Frederick, un sargento. En una compañía de Policía Militar (integrada por 150 soldados), una persona de su rango está normalmente al mando de un grupo de 11 soldados. Me niego a creer que ningún mando, por encima de Frederick, no fuera consciente o cómplice de los abusos que aparentemente estaban tan extendidos en la prisión.

Villa niega que los soldados imputados no recibieran la preparación necesaria para manejar a los presos. Todos los policías militares reciben un entrenamiento básico y ningún oficial o sargento tiene autoridad para obligar a un soldado a cometer atrocidades o violar la Convención de Ginebra:

Varias personas, incluidas las familias de los soldados en cuestión, han dicho que los soldados no recibieron el entrenamiento adecuado para dirigir un centro de detenciones y que no recibieron el apoyo necesario para realizar su trabajo. Aunque estos testimonios pueden ser ciertos, ¿en qué manual del Ejército puede encontrarse el capítulo en el que se dice cómo colocar a presos desnudos formando un montón o ponerles una correa en el cuello? ¿Se necesita un entrenamiento especial para explicar a un soldado que este tipo de cosas son despreciables y contrarias a cualquier nivel de decencia?

Acabo de ver las primeras crónicas con los testimonios de los senadores norteamericanos que han podido ver a puerta cerrada centenares de nuevas fotos y algunos fragmentos de vídeo tomados por las cámaras digitales de los soldados. Tanto los senadores demócratas como los republicanos han mostrado su disgusto y asco por lo que han contemplado. Se dice que no se van a publicar estas fotos para no comprometer los procesos judiciales contra los soldados y para no causar más indignación entre los iraquíes.

Este es un fragmento de la primera crónica publicada por The Washington Post:

Nelson said one poor-quality video appeared to show Iraqi prisoners about to be sodomized, although "it's not clear that the actual act of sodomy was being perpetrated on the videos that I've just seen."

He said he did not see any videos showing rape, either of a male or female prisoner. He said there were "attempted medical treatments in the prison" that he did not further describe. And he said he saw what appeared to be "some wounds from dogs."

"This is aberrant behavior, and we need to find out who the perpetrators were, where the command and control lapsed and bring these folks to justice," Nelson said.

In answer to a reporter's question, he said, "Some of the videos are more disturbing than the still photos that you've seen."

Sen. John Cornyn (R-Texas) said that in addition to photos that have already appeared in the press, "there were some other pictures . . . involving interaction between our own troops, but not involving any Iraqis."

Rep. Jane Harman (D-Calif.), the ranking Democrat on the House Intelligence Committee, said what most shocked her was a video clip of a handcuffed prisoner beating his head against a wall. She said another video showed a group of men masturbating.