10.5.04

La tentación que no funciona

El blog de Nacho Escolar alberga una discursión sobre la tortura a cuenta de las opiniones del columnista conservador de The New York Times William Safire:

"La tortura es ilegal y moralmente aborrecible. ¿Pero qué ocurre con la información que se puede obtener de presuntos o auténticos terroristas a través de un interrogatorio regulado y manipulador? Esa información puede salvar miles de vidas. ¿Dejaremos que el péndulo vuelva atrás a la época de "nombre, rango y número de serie", como si los presuntos terroristas que planean asesinar a civiles fueran prisioneros de guerra uniformados que respetan las normas de la guerra?"

No suena muy distinto a las opiniones expresadas por otros comentaristas norteamericanos. En vez de emplear la palabra que empieza por T, prefieren hablar de coerción, de presión física moderada. En Israel, ese debate existe desde hace tiempo, aunque desgraciadamente allí la minoría está en el lado de los que rechazan la tortura, bajo cualquier supuesto.

Conviene no olvidar, como no lo hacen los expertos en inteligencia, que todo este debate parte de una premisa falsa. Lo dejaba muy claro hace unos días el senador norteamericano John McCain:

"Mire, dijo el senador (se dirigía a Rumsfeld en la comparecencia de éste ante el Senado), "la historia enseña, y sé un poco de esto, que los malos tratos a los prisioneros y la tortura no son productivas. No se saca información valiosa de la gente con la tortura, porque contarán (al torturador) lo que éste quiere oír".

McCain sabe de lo que habla, porque fue torturado durante mucho tiempo en los que pasó como prisionero de guerra en las prisiones de Vietnam. Aún tiene secuelas de las palizas.

Torture Is Often a Temptation and Almost Never Works. The New York Times