20.5.04

Israel declara la yihad

Madonna ha cancelado el concierto que iba a dar este verano en Israel. Es probable que haya muchos israelíes que lamenten más este hecho que los resultados de la ofensiva militar en Gaza. Al menos, los israelíes que tenían previsto asistir al concierto. ¿Por qué? Porque el concierto iba a afectar más a sus vidas que la muerte de 49 palestinos en tres días.

Sólo así se puede entender lo que está ocurriendo en Gaza. Los israelíes no son seres humanos sedientos de venganza que aspiran cada mañana a responder con sangre toda la violencia que sufren. Tampoco pretenden que su Gobierno mate a mujeres y niños para que el problema palestino se solucione por la ausencia del enemigo. Pero su sociedad, más allá de los problemas políticos que tiene cualquier democracia, ha entrado en un proceso de degradación moral del que es muy difícil escapar. Los problemas políticos se pueden solucionar, los económicos también (aunque tarden más tiempo), pero cuando un pueblo, como el israelí, muestra tal falta de humanidad hacia los civiles palestinos, es porque ha perdido el compás moral que nos sitúa dentro de lo que es permisible o no, incluso en la guerra.

Es probable que la sociedad palestina perdiera también esa regla moral cuando aprobó, según la mayoría de las encuestas, los atentados suicidas. Al parecer, Israel ha llegado a la conclusión de que es correcto matar a mujeres y niños si tus mujeres y niños son víctimas de la violencia del enemigo.

Incapaz de recobrarse del trauma del Holocausto y de la inseguridad que creó, el pueblo judío, la víctima definitiva del genocidio, está infligiendo un genocidio simbólico al pueblo palestino (...) ¿Qué es un genocidio simbólico? Todos los pueblos tienen sus símbolos, instituciones, patria, generaciones pasadas y futuras, y esperanzas. Todos ellos representan simbólicamente a un pueblo. Israel está dañando, destruyendo y erradicando de forma sistemática todo esto, con una jerga increíblemente burocrática.
Lev Grinberg, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Ben Gurion, Israel
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Hoy tenemos múltiples ejemplos de esa jerga burocrática. Los portavoces israelíes dicen lamentar la muerte ayer de diez palestinos cuando un helicóptero y un tanques disolvieron con cohetes y proyectiles una manifestación. Disolver en el sentido más estricto de la palabra, ya que algunos cadáveres quedaron destrozados. Después de las lamentaciones, pasan a desgranar múltiples teorías sobre lo que pasó, un proyectil desviado por unos cables, una explosión provocada por el impacto en un depósito de explosivos, la presencia de algunos milicianos armados con fusiles (como si esto justificara un ataque con tanques sobre un grupo de centenares de personas).

En el fondo, lo que late en estas explicaciones es la idea de que ellos nunca matan a civiles, sólo a terroristas. ¿Y los civiles que matan cuando disparan a los terroristas? Lo siento, no es culpa nuestra, sino de los terroristas o incluso de los propios civiles. Por lo visto, nunca es culpa del tipo que aprieta el gatillo.

¿Pueden ser los civiles culpables de su propia eliminación física? Sí, si se les ocurre salir a la calle. Eso lo que contó a unos periodistas, antes de las muertes de ayer, el coronel israelí que dirigía las operaciones, según The New York Times:

Varios palestinos heridos entrevistados en las últimas 24 horas han dicho que les dispararon cuando salieron a la calle. En relación al toque de queda, el coronel Erez dijo: "Alguien que sale a la calle es obviamente alguien que está buscando problemas. Es alguien que pretende cometer un atentado terrorista, y por consiguiente es un objetivo legítimo".

Todos aquellos que salieron a la calle ayer en Gaza para protestar contra la ofensiva israelí eran, por tanto, objetivos legítimos para los militares que ordenaron disparar contra la manifestación. Éstos son los culpables, según la lista de muertos identificados publicada por Haaretz:

Walid Abu Khmer, de 10 años.
Mubarak Al Hashash, de 11 años.
Mahmoud Mansour, de 13 años.
Ahmad Abu Said, de 14 años.
Rageb Barhoum, de 18 años.
Mohamed Abu Sha'ar, de 20 años.
Ala'a Sheikh Id, de 20 años.
Fuad A-Saka, de 31 años.

Esta conducta (el ataque contra la manifestación) es parte de la creciente falta de sensibilidad del Ejército israelí hacia las víctimas civiles palestinas. Se explica por las draconianas instrucciones para abrir fuego en Gaza desde el principio de los enfrentamientos, cuando decenas de palestinos pagaron con sus vidas acercarse a la valla de seguridad o los asentamientos, por la decisión de asesinar al líder de Hamás Salah Shehade, a pesar de que había decenas de civiles a su alrededor, y por la indiferencia de la fiscalía militar: tan pocas investigaciones y procesamientos después de tantas bajas civiles.
Amos Harel, Haaretz.


Harel nos recuerda aquí que los asesinatos selectivos de dirigentes de Hamás no son muy selectivos. Casi siempre mueren civiles en estos ataques llevados a cabo con misiles lanzados por helicópteros. Por lo visto, los responsables de la muerte de esos civiles son ellos mismos, por cometer el error de situarse tan cerca de una persona que está condenada a morir (¿recuerdan los comunicados de ETA en los que se advertía a la gente de que no debía pasar junto a comisarías y cuarteles de la Guardia Civil?).

La visión de Rafá es difícil de soportar, filas de refugiados con carros que transportan las camas y unos pocos objetos de sus casas; niños arrastrando bultos mayores que ellos; mujeres vestidas de negro de rodillas sobre los escombros. Y en el recuerdo de algunos de nosotros, cuyo número es cada día menor, surgen escenas similares que fueron parte de nuestras vidas, una especie de reflejo que nos pincha en el corazón y que afecta a nuestra conciencia, una y otra vez, durante más de medio siglo: la procesión de refugiados desde Lod a Ramala en julio de 1948; los convoyes de refugiados que desaparecen de Yalu y Beit Nuba, Emmaus y Qalquilia en junio de 1967; los refugiados de Jericó trepando por las ruinas del puente de Allenby después de la Guerra de los Seis Días. (...)
Y los atacantes adoptan las mismas tácticas, extendiendo rumores y disparos de aviso; y cuando los habitantes huyen aterrorizados, (los agresores) dicen que no son responsables de su huida, pero luego destruyen las casas, porque "después de todo, están vacías y abandonadas". (...)
¿Existe un "pecado original" en la raíz de la empresa sionista? Aquellos que han comenzado la operación de Rafá, y aquellos que la están ejecutando, deberían saber que una de las consecuencias de sus acciones será inevitablemente plantear preguntas sobre esta herejía.
Meron Benvenisti, Haaretz.


La tercera noticia más importante


Los autores de la web de Haaretz, paradigma periodístico de la izquierda en Israel, tienen claras sus prioridades. Las tres principales noticias que la web ha destacado hoy son:
El líder de Fatah, Maruan Barguti, condenado por la muerte de cinco personas.
Los radicales prometen secuestrar a soldados israelíes para intercambiarlos por el encarcelado Barguti.
Un periodista de The New York Times se libra de ser secuestrado por unos palestinos en Rafá.


Ese periodista es James Bennet y hoy cuenta el incidente en su periódico:

In a highly unusual incident, at least three Palestinian men attempted to kidnap this reporter here Wednesday night. The reporter, who had identified himself at Al Najar hospital as an American, was speaking on a cellular telephone in the street in front of the hospital when a stranger approached offering a handshake, a smile and the word, "Welcome."
When the reporter took his hand, the stranger and another man grabbed him and attempted to shove him into an aging Mercedes sedan that pulled up, its rear door open. A struggle and cries for help brought Palestinian police officers at the hospital running, and after a further struggle, the men jumped in the car and disappeared.
Anger at Americans has been building here for three years over the Bush administration's perceived tilt toward Israel, the occupation of Iraq and, most recently, images of prisoner abuse in Iraq. An American might also be considered valuable for use in bargaining with Israel.


Estos párrafos son el 38º, el 39º y el 40º de su crónica. Los últimos párrafos del artículo. Para Haaretz, es la tercera noticia de hoy.