6.5.04

¿De qué tenemos miedo?

No importa a dónde miremos, por todos los lados nos acecha la amenaza del terrorismo. Además, es una versión del terrorismo mucho más atroz que aquella con la que los países occidentales han convivido en los últimos 30 años. La amenaza tiene forma de atentados masivos contra estaciones de tren, aeropuertos, centros comerciales, también apunta al uso de armas con una capacidad destructiva ilimitada: armas biológicas, químicas e incluso nucleares. Los gobernantes nos dicen que esta guerra es global, que está promovida por gente que desea morir, y que quizá dure eternamente.

Y sin embargo, el número de atentados terroristas es el menor de los últimos 30 años.

El informe anual que realiza el Departamento de Estado norteamericano contabilizó el año pasado 190 atentados terroristas por todo el mundo. La cifra es algo inferior a los 198 que hubo en el 2002 y es la más baja desde 1969. Desde el 2001, el descenso ha sido del 45%.

El informe contiene una ironía singular. Dice que Irak se ha convertido “en el campo de batalla global en la guerra global contra el terrorismo”, pero de hecho no incluye la mayoría de los atentados y emboscadas que han ocurrido allí desde la caída del régimen de Sadam. Los ataques contra combatientes, contra soldados, no encajan en la definición que el Departamento de Estado hace de terrorismo internacional. A los soldados se les dice que están en Irak para luchar contra el terrorismo. Si caen en una emboscada, el propio Departamento de Estado les dice que eso no es un atentado terrorista, sino otra cosa.

Todas estas cifras pueden cambiar de repente. Sólo se necesitan unos minutos para que varias explosiones las conviertan en ridículas, en especial a ojos de las víctimas, como las que hubo en España en marzo. Lo cierto es que hay algo que resulta evidente. Nos quieren hacer creer que nunca más estaremos seguros, que tendremos que vivir para siempre con esta sombra sobre nuestra cabeza. Hasta es necesario invadir algunos país para conjurar ese peligro. Supongo que es algo así como combatir el fuego con más fuego.

Los datos, que son una parte fundamental de los hechos, nos dicen que nunca antes ha habido tan pocos atentados terroristas. ¿Por qué entonces los Gobiernos y los medios de comunicación nos dicen que debemos tener miedo?