16.4.04

Vigilar desde fuera de Gaza

El principal periódico de Israel tituló ayer “Sharon consigue todo lo que quería”. Su plan de retirada de Gaza ha convencido a la Casa Blanca, a pesar de que las negociaciones con la Administración norteamericana estuvieron a punto de descarrilar en el último momento. De hecho, Sharon llegó a amenazar con no viajar a EEUU, según The New York Times (Sharon Threatened to Halt Trip to See Bush, Aide Says), porque no le convencían los términos que iba a utilizar Bush en su carta. Al final, el presidente de EEUU concedió a Sharon lo que buscaba: el apoyo norteamericano a la decisión israelí de anexionarse en el futuro los mayores asentamientos de Cisjordania y el rechazo al derecho al retorno a los palestinos a los lugares que hoy son territorio israelí.

A cambio de esta declaración, la retirada de Gaza será total. Israel no conservará tres asentamientos, como se había sugerido hace unos meses. Por eso, el texto del plan, que se puede leer traducido más abajo en este blog, dice que la ocupación de Gaza ha tocado a su fin: “Como resultado, no habrá ninguna razón para alegar que Gaza es un territorio ocupado”. ¿Podrán entonces los palestinos ejercer libremente su soberanía en Gaza?

No.

Israel se reserva de forma unilateral varios derechos. El Gobierno de Sharon anuncia que controlará el espacio aéreo y las costas de Gaza. Además, como es habitual con los Gobiernos israelíes, se reserva “el derecho básico a la autodefensa” y el uso de la fuerza para responder a las amenazas que procedan del interior de Gaza. Sharon ya ha demostrado que es un ferviente partidario de los ataques preventivos y está claro que hará uso de ellos cuantas veces sea necesario.

Israel acepta que varios países (cita a EEUU, Gran Bretaña, Egipto y Jordania) ayuden a los palestinos a reorganizar sus fuerzas de seguridad. Pero prohibirá cualquier presencia militar extranjera, y eso incluye a la ONU, que no cuente con su aprobación. En éste como en otros casos, Sharon se reserva el derecho al veto de las medidas que pueda adoptar un Gobierno palestino en Gaza. El veto alcanza de momento a la posible construcción de un puerto y aeropuertos en Gaza. No se harán sin un acuerdo con Israel. Desde luego, el muro seguirá construyéndose y la retirada de asentamientos de Cisjordania se limita a cuatro asentamientos. Se dice que la construcción del muro tendrá en cuenta “consideraciones humanitarias”. Eso sí que sería una novedad.

Sharon deja abierta la posibilidad de que las viviendas de los asentamientos no sean destruidas, como hizo Israel al retirarse del Sinaí. Cabe la posibilidad de que se entreguen a un organismo internacional, probablemente la Conferencia de Donantes de Gaza y Cisjordania. Ocurre lo mismo en el caso de la zona industrial de Erez, situada junto a la frontera entre Israel y Gaza, donde trabajan 4.000 palestinos.

Todos o algunos de estos derechos son lógicos en una retirada de estas características. Lo que ocurre es que no pueden llevarse a la práctica sin un acuerdo negociado entre las dos partes. Como esa negociación resulta ahora imposible, Sharon confía en que EEUU y la Unión Europea sirvan de puente entre su Gobierno y las nuevas autoridades de Gaza. O dicho con otras palabras, que presionen a los palestinos para que acepten estas condiciones.

La Autoridad Palestina puede pensar que va a obtener algo (el control de Gaza que, por otro lado, tendrá que compartir con Hamás), a cambio de dar legitimidad a un acuerdo que incluye decir adiós al derecho al retorno de los refugiados y al territorio en el que se encuentran los mayores asentamientos de Cisjordania. Las primeras declaraciones de los dirigentes palestinos, que dan por muerta la Hoja de Ruta y no descartan una disolución de la Autoridad Palestina, no hacen ser muy optimistas.

En la práctica, será la comunidad internacional la que tendrá que responsabilizarse de la situación económica de Gaza. La Unión Europea pagará las facturas, pero tendrá que pedir permiso a Israel para gastar ese dinero en muchas cosas. Sharon ha hecho un negocio redondo. Su problema ahora es convencer a 200.000 militantes del Likud. No lo tiene fácil, pero confía en que la carta de Bush le ayude a hacerlo.

OTROS ANALISIS:
Creating a Bantustan in Gaza Akiva Eldar. Haaretz. "South Africa will be very interested in the Israeli disengagement plan published yesterday. The political, military, and economic aspects of the plan for the Gaza Strip and the enclave in the northern West Bank are amazingly similar to the homelands, one of the last inventions of the white minority in South Africa to perpetuate its rule over the black majority. The black and colored people that were concentrated in 10 isolated enclaves had limited autonomy, but their economic well-being depended on the good will of the white government".

A PA that may be passe Danny Rubinstein. Haaretz. "Rumors were rife in Ramallah yesterday that senior PA officials were discussing the possibility of dismantling the authority, since from a Palestinian perspective, the understandings between U.S. President George W. Bush and Prime Minister Ariel Sharon meant the end of the political process. This process was the basis for establishing the Palestinian Authority: without it, there is no reason for its existence".

Why all the fuss about the Bush-Sharon meeting? Ali Abunimah. The Electronic Intifada. "The 14 April meeting between President Bush and Israeli Prime Minister Ariel Sharon in Washington sent Palestinian leaders into a flying panic. But their response reeks of desperation and self-interest rather than any real concern for the fate of the Palestinian people and their land or because the results of the meeting represented any new setback for Palestinian rights".