27.4.04

Una bandera nueva y sospechosa



El Consejo de Gobierno Iraquí nunca ha sido muy popular entre sus compatriotas. De entrada, sus miembros fueron elegidos por EEUU y está considerado un organismo corrupto más preocupado por encontrar empleos para sus seguidores. Algunos de sus integrantes representan a partidos que sí tienen apoyo popular, como los kurdos y algunos grupos shiíes, otros sólo se representan a sí mismos. El gobernador norteamericano de Irak, Paul Bremer, tampoco tiene muy buena opinión de ellos: cree que han desperdiciado las oportunidades de tener un papel más relevante. Las negociaciones entre EEUU y la ONU para la devolución de la soberanía (o parte de ella) a Irak prevén que el Consejo desaparezca a partir del 30 de junio.

Su última decisión le va a hacer aún más detestado. A sólo dos meses de su defunción, el Consejo ha decidido nada menos que cambiar la bandera del país. Al no haberse celebrado aún elecciones, su única legitimidad tiene su origen en la persona que les nombró, Paul Bremer, lo que no es mucho en los tiempos crispados que se viven en Irak.

Para hacer la historia más absurda, se han inventado una nueva bandera con una simbología inédita (y estéticamente muy cuestionable, según algunos expertos). Es blanca con una media luna de color azul claro y en la parte inferior tiene tres franjas: dos azules que representan al Tigris y al Eufrates, y una amarilla que representa a los kurdos, porque la bandera del Kurdistán tiene una estrella amarilla.

El diseño abandona los colores de la bandera tradicional de Irak, aprobada en 1952, por lo tanto antes del inicio de la dictadura de Sadam. (El dictador sí le incluyó la leyenda “Alá es grande” en 1991). Esos colores, rojo, blanco y negro, aparecen con distintas combinaciones en muchas banderas árabes. Las únicas enseñas de países de la Liga Arabe que cuentan con el azul son Yibuti y Somalia. Los primeros comentarios en la calle no son muy favorables, según The Washington Post:

“En entrevistas hechas en varios barrios de Bagdad, los vecinos mostraron una fuerte oposición a la bandera, reproducida en la mayoría de los periódicos. En particular, la gente protestó por el color azul claro de la media luna y comentó que era idéntico al color dominante de la bandera de Israel”.

La verdad es que el tono de azul es muy parecido al de la bandera de Israel, pero es absurdo pensar que ésa haya sido la razón de la elección. Forma parte del delirio que se vive en muchos países árabes, en los que todos los males se adjudican a supuestas conspiraciones sionistas.

Pero lo que no es absurdo es la indignación de la calle por el abandono de unos colores que, de alguna manera, asocian a los iraquíes con el resto de pueblos árabes. El verde, el blanco y el negro tienen un origen religioso. El verde era el color favorito de Mahoma y aparece en las banderas de Arabia Saudí, Libia, Argelia y Mauritania. El rojo tiene un significado más político: fue el color del sherif Hussein en su revuelta contra el imperio otomano a principios del siglo XX. Combinado con el blanco y el negro, se convirtió en el estandarte del panarabismo y el origen de las banderas de jordanos, palestinos, sirios e iraquíes.

La nueva bandera alienta las sospechas entre los iraquíes de que los aspirantes a gobernar el nuevo Irak pretenden separarles del resto de Oriente Medio para convertirlos en una sucursal de EEUU en la región. Si al menos los miembros del Consejo hubieran sido elegidos por los propios iraquíes, tendrían alguna legitimidad para tomar este tipo de decisiones. En cualquier caso, un asunto tan sensible como la elección de la bandera, y tan poco urgente, podría haber esperado a que los iraquíes tengan la posibilidad de elegir a sus propios gobernantes. Ya saben, con el sufragio universal. Eso sí que sería revolucionario en Irak, y no una bandera que parece diseñada por Mariscal después de una noche de copas.

NOTA POSTERIOR:
Leo en The Independent que el nepotismo que caracteriza a los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí también ha alcanzado al proceso de selección de la nueva bandera, un supuesto concurso que terminó premiando al mejor diseñador. Parece que no fue así:

"El nuevo diseño es obra de un artista iraquí que vive en Londres llamado Rifat Chadirji, cuyo diseño fue el mejor de los examinados. Es también el hermano de Nassir al-Chaderchi, presidente de la comisión del Consejo de Gobierno Iraquí encargada de elegir la nueva bandera. "No tenía ni idea de que hubiera un concurso. Mi hermano me llamó y me pidió que diseñara una bandera como encargo del Consejo. Nadie me habló de un concurso", dijo ayer Chadirji a The Independent".

¿Quién necesita organizar un concurso cuando puede echar mano de un familiar con dotes para el diseño? Me pregunto a cuánto ascendía el premio por ganar el "concurso".