19.4.04

Otra victoria para Sharon

Hace unos meses, muchos le daban por (políticamente) muerto cuando las acusaciones de corrupción parecían estar a punto de desbancarle del puesto de primer ministro de Israel. Ahora, ha vuelto a anotarse un claro triunfo con la decisión del Gobierno israelí de apoyar su plan de retirada de Gaza. Por 12 votos a favor y 9 en contra, el Gobierno de coalición ha dado el visto bueno, lo que permitirá a Sharon afrontar con garantías de éxito el referéndum entre los militantes del Likud.

Los pesos pesados del Likud, entre ellos el ministro de Finanzas, Benjamín Netanyahu, le han apoyado gracias a una promesa de última hora del primer ministro: la evacuación de los asentamientos de Gaza no comenzará hasta que se termine la construcción del muro. Y el trazado del muro será el que aprobó en su momento el Gobierno, según The Jerusalem Post:

“Sharon said the fence will be built along the route approved by the cabinet last year. This route encompasses the Ariel, Ma'aleh Adumim, and Gush Etzion settlement blocs, the Beit Aryeh salient overlooking the approaches to Ben-Gurion Airport, Givat Ze'ev, and Route 443 from Jerusalem to Modi'in”.

Este es el trazado que había quedado temporalmente congelado por presiones de EEUU. No se limita a seguir en paralelo la línea divisoria entre Israel y Cisjordania (dentro de territorio palestino), sino que penetrará varias decenas de kilómetros para proteger los mayores asentamientos de Cisjordania. Para los palestinos, es la plasmación de un hipotético Estado palestino en forma de queso de gruyere. O, como decía hace unos días, un comentarista del diario Haaretz, una partición al estilo de los bantustanes de Suráfrica, los estados negros ficticios que creó el régimen del apartheid y que sólo reconocieron Israel y Taiwan. Descartadas las negociaciones de paz y una Hoja de Ruta más muerta que viva, Sharon se encamina hacia la victoria.

Para que sea completa, tendrá que eliminar a los principales dirigentes de Hamás en Gaza. Cuando los misiles israelíes asesinaron al jeque Yassin, todos, incluido el ministro israelí de Defensa y otros miembros del Gobierno, suponían que debían prepararse para una larga cadena de sangrientos atentados de represalia. Los atentados no se han producido, sin que estén muy claras las razones de esta ausencia. Ahora se encuentran ante un enigma similar tras la muerte de Rantisi.

La prensa israelí especula con la posibilidad de que la muerte de Yassin hayan sumido a Hamás en el desconcierto. Rantisi se apresuró a erigirse en sucesor de Yassin, sin contar aparentemente con el apoyo de todos los dirigentes. Al final, su función quedó limitada a dirigir el movimiento en Gaza. A su muerte, los integristas han decidido no difundir públicamente el nombre de su sucesor, sólo serviría para ponerle una cruz en la cabeza. La estratagema no servirá de mucho. El Ejército israelí ya tiene los nombres de los cerca de diez integrantes del Directorio Político de Hamás. Ya intentó asesinarlos el año pasado (sólo lo consiguió con uno de ellos), y ahora volverá a intentarlo con los que han quedado vivos.

Ante la pasividad de EEUU y las críticas lacrimógenas de la Unión Europea (Moratinos ya sabe lo que es firmar declaraciones de condena que no valen ni el papel en el que están escritas), los asesinatos selectivos continuarán, aunque está por ver el efecto que tendrán en Hamás, según el experto en temas palestinos de Haaretz Danny Rubinstein:

“Lo que está claro es que la muerte de Rantisi no alterará gravemente el panorama político palestino. Hamás se convirtió en un movimiento de masas durante la intifada, ganándose el apoyo de centenares de miles de personas en Gaza y no hay déficit de líderes para tomar el puesto de Rantisi”.

La muerte de Rantisi hará más fácil un acuerdo entre Hamás y la Autoridad Palestina para gobernar Gaza tras la retirada israelí. El ex líder integrista de Gaza no había escondido nunca su falta de aprecio por Arafat, que éste solía responder enviándole a prisión. Será otra buena noticia para Sharon. Venderá a sus compatriotas la idea de que así vuelve a quedar demostrado que es imposible negociar con la actual generación de dirigentes palestinos. Y cuando los hijos de los actuales dirigentes entren en escena, ya no les quedará nada con qué negociar.