14.4.04

Confíen en mí, todo va bien



91 soldados norteamericanos muertos en combate en Irak. Centenares de iraquíes muertos, muchos de ellos civiles, sobre todo en Faluya. Un grupo radical shií se levanta en armas contra la ocupación. Los policías iraquíes muestran su pasividad ante la revuelta, cuando no se unen a los insurgentes. Decenas de occidentales secuestrados y los que aún no lo han sido encerrados en sus hoteles. Ante tal panorama, Bush convoca una conferencia en prensa para que sea retransmitida en directo por TV en horario de máxima audiencia, la primera de este tipo desde marzo del 2003. ¿Y qué cuenta a los periodistas?

Nada nuevo, gracias. Sencillamente se limita a repetir lo que ya ha dicho en múltiples ocasiones. “President is long on resolve but short on details” dice The Washington Post en un análisis de la conferencia de prensa de Bush, que comenzó con un discurso de 17 minutos:

“Desde su declaración inicial hasta su respuesta final una hora más tarde, estuvo claro que el objetivo del presidente no era ofrecer nuevos detalles de futuros planes, sugerir algún cambio o admitir un replanteamiento de sus decisiones ante los reveses sufridos. Por el contrario, su objetivo era reafirmar su decisión de mantener el rumbo y afirmar que la guerra en Irak hará más segura a América”.

Hasta algunos de sus partidarios se muestran desesperanzados ante la repetición de los mensajes de siempre, según Los Angeles Times:

“A pesar de toda la atención que el presidente Bush dedicó a la guerra de Irak en su conferencia de prensa, su mensaje se redujo a tres palabras: mantendremos el rumbo. Enfrentado a una creciente rebelión por todo Irak, Bush repetidamente insistió en su decisión de conducir a este virulento Estado hacia la estabilidad y la democracia, pero no ofreció nuevos planes para conseguir su propósito.

“Me deprimí”, dice el analista conservador William Kristol, uno de los más decididos partidarios de la guerra. “Obviamente, soy un partidario de la guerra, así que no necesito que me convenzan. Pero a la gente que tiene dudas o que está preocupada, no creo que Bush presentara argumentos que puedan convencerles. No explicó cómo vamos a ganar allí”.

La mayoría de la prensa norteamericana ha llegado a una conclusión similar. No hubo ningún anuncio de nuevas medidas, de nuevos planes para afrontar la respuesta más violenta que ha sufrido hasta ahora la ocupación norteamericana de Irak. Tampoco anunció la noticia que algunos daban por hecha: el nombramiento del embajador en la ONU, John Negroponte, como primer embajador norteamericano en el Irak postSadam.

(Negroponte, de 64 años , es un diplomático de carrera experimentado cuya labor fue clave en los meses anteriores a la guerra durante las negociaciones para la aprobación de resoluciones contra el régimen de Sadam. Habla bien el español, no en vano fue embajador en Tegucigalpa, cuando la embajada de EEUU en Honduras era la gran cabeza de puente de la política de Reagan contra los sandinistas. Su nombre siempre ha estado relacionado con el apoyo a los contras nicaragüenses y con la pasividad de EEUU ante las violaciones de los derechos humanos en los regímenes dictatoriales. Cuando declaró en el 2001 ante el Congreso en la confirmación de su nombramiento para la ONU, dejó una frase para el recuerdo: “A día de hoy, no creo que hubiera escuadrones de la muerte en Honduras”.)

Esta tarde, los dos frentes de guerra abiertos en Irak, Faluya y Nayaf, ofrecen perspectivas diferentes. El líder shií rebelde, Moqtada Al Sader, da a entender que está dispuesto a negociar con los políticos iraquíes que intentan convencerle para que disuelva su milicia. Su portavoz ha dicho incluso que ha retirado su condición de que los norteamericanos se retiren de las grandes ciudades y liberen a los detenidos antes de sentarse a negociar.

En Faluya, la situación es peor. La tregua se ha prolongado esta madrugada 48 horas más, pero la realidad es que continúan los combates aunque a un nivel menor que en los primeros días. Lo más preocupante para los norteamericanos es la confirmación del cambio de táctica de la resistencia iraquí. Como cuenta hoy The Washington Post (“Insurgents display new sophistication”), los rebeldes no se limitan a montar emboscadas y salir huyendo después. En una táctica guerrillera de manual, están impidiendo el paso de los convoyes de suministros que intentan acercarse a Nayaf colocando explosivos en los puentes por los que se ven obligados a pasar tanto desde Bagdad como desde el sur:

“Los rebeldes que luchan contra la ocupación norteamericana han aumentado claramente la preparación, coordinación y agresividad de sus tácticas en las últimas semana, dicen los oficiales del Ejército y soldados que han participado en los combates. (…) Los ataques sobre las rutas de los convoyes, que las fuerzas de EEUU utilizaban por primera vez revelan un grado de coordinación inédito hasta ahora entre los grupos insurgentes, dice el coronel Dana Pittard. (…) “El ataque a los puentes fue muy interesante, porque mostró un nivel de organización regional o incluso nacional, dice Pittard. Afirma que los insurgentes envían información al sur, comunican las rutas utilizadas por las fuerzas de EEUU y consiguen enviar explosivos suficientes a los puentes antes de que lleguen los convoyes”.