29.3.04

Una patrulla muy nerviosa

Hace unos días, el Pentágono hizo público el informe sobre la muerte del cámara de Reuters Mazen Dana. Su veredicto era previsible: el informe exculpaba al soldado que disparó a Dana por confundir su cámara con un lanzagranadas RPG. Pero ahora conocemos más datos, las declaraciones de varios militares norteamericanos implicados en los hechos y estos testimonios despiertan dudas sobre las conclusiones del informe. A diferencia del informe sobre el ataque al Hotel Palestina en el que murió José Couso, en esta ocasión Reuters ha tenido acceso al texto completo, aunque no a los nombres de los militares:

“El oficial del Ejército de EEUU que mató al cámara de Reuters Mazen Dana en Irak pudo ver dificultada su visión por el sudor en las gafas, según tres soldados de su unidad que testificaron en la investigación oficial”.

Se ha sabido que el militar que disparó sobre Dana era el oficial al mando de la patrulla, que viajaba en el primer tanque y que llevaba puesto el modelo de gafas de plástico con el que los soldados se protegen del polvo y los reflejos. Ese modelo, según los soldados, te hace sudar mucho, en especial en el calor sofocante que se pasa en el verano iraquí. Los hechos se produjeron el 17 de agosto. Los soldados interrogados dijeron que el sudor y la suciedad pudieron haber impedido al oficial identificar con exactitud lo que Dana llevaba sobre el hombro.

Además, el informe incluye el testimonio de un soldado que presenció los hechos desde la torre de vigilancia de la cercana prisión de Abú Ghraib. Este soldado sí identificó con claridad la cámara de Mazen Dana, a pesar de que estaba más lejos:

“Pude ver que era una cámara desde unos 150 metros de distancia. Los tanques estaban a unos 25 metros de los reporteros como mucho. Yo tenía el sol de frente”.

El veredicto del informe no tiene en cuenta el nerviosismo y la tensión en que se encontraban los soldados de la patrulla. El anterior jefe de esta patrulla había muerto en una emboscada el mes anterior. Los testimonios de los soldados demuestran que la patrulla había pasado por una situación delicada poco antes del momento de los disparos sobre Dana. A unos 300 de la zona de la prisión, la patrulla se había visto bloqueada en un atasco de tráfico en un mercado lleno de gente:

“Sentí que estábamos en una zona peligrosa”, dijo un soldado. Otro declaró: “Estaba nervioso y mi nivel de ansiedad se puso a tope. Situaciones como ésta me asustan siempre. Cada día que pasa, me cae peor esta gente” (los iraquíes).

Una patrulla que cree que está atravesando territorio hostil. Unos soldados nerviosos a los que habían tenido que recordar las normas para el uso de armas de fuego, tras varios incidentes en los que se habían hechos disparos de forma accidental. Una patrulla que ha perdido en una emboscada a su oficial al mando. Son varios factores que no explican por qué un soldado confunde una cámara con un lanzagranadas, pero que ayudan a entender una situación en la que jóvenes asustados y armados terminan disparando a todo lo que se mueve demasiado rápido.