18.3.04

No es tan guapo como Redford

Al final de la película “El Candidato”, un ayudante del nuevo, e inesperado, senador (Robert Redford) le pregunta al protagonista: “¿Y ahora qué?”. Y Redford le contesta: “Ahora… a cumplir lo prometido”. Eso debe ser lo primero que piensa alguien que ha ganado unas elecciones: la lista de compromisos que ha contraído con sus votantes.

Entrañable. Así comienza en El País Soledad Gallego-Díaz su artículo del martes sobre los primeros pasos que tiene pendientes Zapatero para cumplir sus promesas.

Lo malo es que la conversación de la película no es exactamente así. Confirmada la victoria, es el nuevo senador Redford el que pregunta a su jefe de campaña: “¿Y ahora qué?”. Creo recordar, a ver si la memoria también me juega a mí una mala pasada, que el jefe de campaña sonríe y no le responde. Es una forma de decirle: lo que cuenta es llegar hasta aquí, lo demás no importa.

No hay por tanto ninguna valerosa respuesta del triunfador, del idealista que promete que el poder no le va a cambiar (lo siento, se me escapó) y que hay que ponerse a trabajar al día siguiente. Zapatero no es Robert Redford. No empecemos tan pronto con el culto a la personalidad.