10.3.04

Mujeres sin protección

El País titulaba el lunes “La nueva Carta Magna es la más avanzada en derechos humanos del mundo árabe”, en relación a la firma de la Constitución provisional de Irak. Se dice que “el texto contempla la igualdad de la mujer y un mínimo del 25% de escaños en el Parlamento”. Son logros impresionantes que hay que celebrar, aunque no hay que olvidar que algunas Constituciones árabes, como la de Egipto, también son casi impecables en materia de derechos humanos. La realidad es mucho más oscura y deprimente.

En The Guardian del mismo día, hay un artículo de Houzan Mahmud, representante en el Reino Unido de la Organización por la Libertad de las mujeres de Irak: An empty sort of freedom. Me confirma que el nuevo texto constitucional tiene un largo camino por delante para hacer posible su aplicación. La ley del más fuerte en que ha quedado sumergido Irak se ha cobrado un precio sangriento en los grupos más débiles de la sociedad, y las mujeres son uno de ellos. Se calcula que entre abril y agosto del año pasado, en sólo cinco meses, 400 mujeres fueron violadas en Bagdad. El número real será probablemente mayor, porque el estigma social que supone la violación en el mundo árabe (dentro de la propia familia de la víctima) hace que muchos casos no sean conocidos:

“Niñas y mujeres se han convertido en un artículo barato en el Irak post-Sadam. Nuestra organización conoce casos en los que niñas vírgenes se han vendido a países vecinos por 200 dólares, y las mujeres que no son vírgenes por 100 dólares. La idea de que la mujer representa el “honor” familiar se está convirtiendo en un valor central de la cultura iraquí, y proteger ese honor ha costado la vida a muchas mujeres en los últimos meses. La violación está considerada una vergüenza tan grande para el honor de las familias que se impone para limpiarlo la muerte, por suicidio o asesinato”.

La nueva Carta Magna se ha firmado en una fecha singular: el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. No en Irak, según Mahmud:

“Una de las primeras decisiones del Consejo de Gobierno Iraquí fue muy simbólica. El Día Internacional de la Mujer se trasladó en Irak desde el 8 de marzo al 18 de agosto, fecha del nacimiento de Fátima Zahra, la hija del profeta Mahoma. No tiene nada que ver con los derechos de las mujeres, y sí mucho que ver con la subordinación de las mujeres a las normas religiosas”.

Amnistía Internacional ha enviado una carta al gobernador norteamericano de Irak, Paul Bremer, interesándose por la situación de Yamar Mohamed, presidenta de la Organización por la Libertad de las mujeres de Irak, que ha recibido amenazas de muerte de grupos integristas.

A estas alturas, pedir la separación de la mezquita y del Estado para garantizar los derechos de las mujeres es absurdo y hasta contraproducente. Lo que sí pueden hacer los países occidentales, la ONU y las ONGs es condicionar las astronómicas cantidades de dinero que Irak necesita para su reconstrucción al respeto de esos derechos recogidos ahora por la Constitución.