22.3.04

Mentiras pagadas por los contribuyentes

No todos los artículos de la prensa norteamericana acusan a los españoles de haberse rendido ante el terrorismo. Algunos periodistas continúan preguntándose cómo pudieron engañar a todo el mundo con el terrorífico cuento de las armas de destrucción masiva. Los periódicos de la cadena Knight Ridder (que edita los diarios más importantes de ciudades como Detroit o Miami, entre otras muchas) llevan tiempo siguiendo la pista de las noticias que se dieron como ciertas y que resultaron ser falsas. Ahora han descubierto (Iraqi exile group fed false information to news media) que buena parte de esas informaciones tenían la misma fuente, el partido de la oposición Congreso Nacional Iraquí, presidido por Ahmed Chalabi:

“El grupo de exiliados iraquíes que facilitó a la Administración Bush información falsa y exagerada sobre Irak también entregó la misma información a los principales periódicos, agencias y revistas de EEUU, Gran Bretaña y Australia.

Una carta del Congreso Nacional Iraquí, enviada el 26 de junio del 2002 al Comité de Apropiaciones del Senado, incluía una lista de 108 artículos, basados en informaciones entregadas por el Programa de Recogida de Información, del CNI, un programa financiado por EEUU para recoger información secreta sobre Irak”.


La mayoría de estas informaciones, dice el artículo, procedía de media docena de iraquíes que habían huido del país, no estaba confirmada por ningún servicio de inteligencia norteamericano, e incluso era contemplada con escepticismo por varias fuentes de la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado.

El líder del CNI, Chalabi, era el niño bonito del Pentágono, el líder del exilio elegido por Rumsfeld y Wolfowitz para convertirse en el nuevo presidente del Irak. Al carecer de apoyo popular, se ha tenido que conformar con ser un miembro más del Consejo de Gobierno Iraquí, pero sus opciones para presidir algún día Irak, aunque reducidas, siguen abiertas.

El CNI entregó al Senado esta lista para justificar los fondos recibidos. Es decir, que los periódicos norteamericanos mintieron a sus lectores al dar por buenos datos facilitados por un grupo interesado en propiciar la invasión de Irak y que estaba financiado por los propios contribuyentes norteamericanos. Los engañados estaban financiando con sus impuestos las mentiras que iban a llevar a su país a la guerra. El círculo perfecto.

Entre las denuncias, recogidas como ciertas o probables por la prensa norteamericana, el artículo destaca algunas que han resultado falsas o que aún no han podido confirmarse. Entre ellas:

-Sadam colaboró durante años con Osama Bin Laden y fue cómplice de los atentados del 11 de septiembre.

-Irak podía lanzar misiles Scud sobre Israel armados con toxinas que podían matar a 100.000 personas.

-Irak entrenó a extremistas islámicos con las mismas técnicas de secuestro de aviones empleada en el 11 de septiembre.

Para un análisis más extenso del fracaso de la prensa norteamericana en separar el grano de la paja en las denuncias norteamericanas sobre las armas iraquíes, conviene leer Now They Tell Us, aparecido en febrero en The New York Review of Books. Aquellos que piensan que The New York Times es el mejor periódico del mundo se van a llevar una gran decepción cuando lean ese artículo. Y si además leen Miller Time (Again), The New York Times owes readers an explanation for Judith Miller's faulty WMD reporting, (de la revista Slate), probablemente se peguen un tiro.