12.3.04

El mundo nunca es suficiente



José María Aznar, Angel Acebes y Ana Palacio dicen que todo apunta a la autoría de ETA en los atentados de Madrid. “Todos los elementos objetivos que poseemos, el explosivo utilizado, la manera en la que han actuado señalan a ETA”, dice Palacio. Pero los medios de comunicación internacionales no son tan fáciles de controlar como TVE. La mayoría ha destacado que es aún pronto para llegar a una conclusión, porque algunas de las pistas resultan contradictorias. Sin embargo, el tipo de atentado les hace inclinarse por la pista del terrorismo inspirado por Al Qaeda. De otra manera, no se explica la reacción de las bolsas internacionales y la relevancia máxima que le están dando a la noticia los medios de todo el planeta.

Palacio vive en un mundo en el que la propaganda siempre es más importante que la información. Por eso, ha enviado sus consignas a los embajadores de España en el extranjero. (Conviene en este punto recordar que no son los embajadores del Gobierno, sino del Estado, o sea, del Reino de España). Según la redacción de la noticia de agencia en la web de El Periódico, la ministra ha enviado “instrucciones a los diplomáticos para que aprovechen cualquier oportunidad para confirmar que la autoría del atentado de Madrid corresponde a ETA”. La nota oficial dice que los embajadores:

“deben aprovechar las ocasiones que se le presenten para confirmar la autoría de ETA, ayudando así a disipar cualquier tipo de duda que ciertas partes interesadas puedan querer hacer surgir en torno a quién está detrás de estos atentados”.

No importa que el método de activar las bombas a través de la alarma de los relojes de los teléfonos móviles no haya sido utilizado por ETA. No importa que el explosivo de la mochila que no estalló haya resultado un explosivo plástico que ETA no utiliza desde hace 15 años. No importa que ya no sea la famosa titadine. No importa que los detonadores sean de cobre, y no de aluminio como los que usa ETA.

Decía Churchill que en una democracia cuando sonaba el timbre de la puerta de casa a las seis de la mañana, tenía que ser el lechero. En la democracia de Ana Palacio, el que llama a las seis de la mañana es el embajador. Al servicio de la propaganda.