30.3.04

El enemigo de mi enemigo….

1-Israel mata a los líderes de Hamás.
2-Israel abandona Gaza.
3-Los palestinos de Gaza, enfurecidos por estas muertes y por la corrupción del Gobierno de Arafat, deciden iniciar una etapa de relaciones pacíficas con el Estado de Israel.

Si esta sucesión de acontecimientos parece improbable o hasta infantil, no olviden que no es la primera vez que un Gobierno israelí juega con fuego y termina quemándose. Ocurrió antes, a finales de los ochenta, con la irrupción del movimiento integrista en el panorama político palestino. El Gobierno israelí llegó a la conclusión de que los islamistas podían convertirse en un formidable adversario para la OLP y su nacionalismo laico. No sólo no intentó acabar cuanto antes con un movimiento que ya entonces propugnaba el fin del Estado israelí, sino que permitió que recibiera fondos del exterior para extender su red de asistencia social.

Este error ha sido explicado en innumerables ocasiones por la prensa europea, tantas que algunos medios israelíes le han restado credibilidad o lo han tachado de simplificación. El diario israelí Maariv acaba de publicar un largo reportaje (The Israel Connection) en el que vuelve a poner de manifiesto esta ceguera, con testimonios de políticos y militares de la época que admiten, con distintos matices, los errores cometidos:

“En esos días (finales de los 70 y principios de los 80), el Ejército y los servicios de inteligencia no contemplaban a los movimientos islámicos a través de la mira de un Apache. De hecho, ocurría lo contrario. Se permitió el desarrollo de estas organizaciones. Bajo los auspicios de la Administración israelí de los territorios (palestinos) se permitió que construyeran mezquitas, que recibieran dinero saudí y finalmente que se ganaran el apoyo de miles de palestinos. Cuando los servicios de seguridad comprendieron lo que estaba pasando, ya era demasiado tarde para poner fin a esto”.

Los gobernantes israelíes vivieron bajo la ilusión de que los grupos integristas iban a limitar su actividad a la asistencia humanitaria a los necesitados. Sin dinero, no hubieran llegado muy lejos, así que permitieron que les llegaran los fondos desde Arabia Saudí, sin saber que, al igual que en otros puntos de Oriente Medio, el dinero saudí siempre llega con una factura que pagar: la extensión del ideario salafista, el credo más integrista y reaccionario del Islam.

Y no era la primera vez que se cometía este error. El artículo recuerda que ocurrió lo mismo en Líbano, con funestos resultados para Israel:

“Por cierto, Israel empleó una política similar en Líbano. Para reducir la influencia de la OLP, se dio asistencia a los elementos islámicos, que más tarde se convertirían en Hizbolá. En ambos casos, Israel apadrinó organizaciones para contrarrestar el poder de la OLP y, sin saberlo, sacó el demonio islámico de la botella”.

El fundador de Hamás, Ahmed Yassin, fue encarcelado en 1984 por guardar armas en su casa y fue puesto en libertad en 1985 en un intercambio de prisioneros con un grupo armado palestino. Para entonces, cinco años antes del comienzo de la primera intifada, los integristas ya habían demostrado que su plan no se limitaba a crear escuelas, hospitales y mezquitas. Aún así, años después, el entonces ministro de Defensa, Isaac Rabin, se reunió con uno de los dirigentes de Hamás, Mahmud Zahar:

“Zahar llegó acompañado de otros dirigentes del movimiento (islámico). Cuando Rabin preguntó qué es lo que querían, respondió sin pestañear: “Un Estado islámico en todo el territorio de Israel”. Rabin preguntó “¿Y qué pasará con nosotros?”. La respuesta fue: “Os trataremos con respeto”.

Es poco probable que Rabin se creyera una promesa de este calibre. Pero por entonces, se impuso la idea de era preferible debilitar a la OLP antes que acabar de raíz con un nuevo enemigo.

A fin de cuentas, el problema de partida de entonces era el mismo que ahora: la prioridad es no negociar con Arafat. No porque el líder de la OLP sea incapaz de cumplir sus promesas, sino porque la mayoría de los políticos israelíes (todos los de la derecha y algunos de la izquierda) pretenden que la sociedad palestina abandone a sus líderes, renuncie a sus aspiraciones y acepte sin rechistar lo que Israel quiera ofrecerles.

Más sobre Hamás:
Inside Hamas. The Palestinian group known for suicide bombings suffered a jolt last week when Israel assassinated its spiritual leader. But its power is based on an enduring, secretive network. Revista Time.
History and Foundation of Hamas. Entrevista en la radio pública de EEUU a dos expertos en el movimiento islámico.
Hamas, Hizbullah sign cooperation acord. Middle East News Line.
Three generals and one Hamas martyr. Por Uri Avnery.