2.2.04

La bomba de Sharon

"He dado la orden para que se prepare la evacuación de 17 asentamientos de Gaza".
Ariel Sharon ha lanzado hoy una bomba de efecto retardado sobre la política israelí. Los partidos de extrema derecha y el movimiento de los colonos han reaccionado enfurecidos. Mientras tanto, los palestinos están rascándose la cabeza y preguntándose dónde está la trampa.

Primero, los hechos. Sharon ha dicho en una entrevista al diario Haaretz que ha ordenado preparar el desmantelamiento de 17 asentamientos en Gaza, donde viven unas 7.500 personas. No ha dado una fecha concreta y de hecho ha comentado que se trata de una empresa difícil, llena de obstáculos. Ha dicho que se tendrá que buscar un acuerdo con los habitantes de estos asentamientos, que habrá que encontrarles otro lugar para vivir y que habrá negociar todo este proceso con el Gobierno norteamericano. Mañana, Haaretz publicará la entrevista completa con Sharon (la de hoy era un avance) y es probable que se conozcan más detalles. Esta tarde, el primer ministro ha presentado sus nuevas ideas a los dirigentes del Likud.

No está claro que la retirada sea completa, porque Sharon ha hablado de 17 asentamientos, y en Gaza hay 20. En cualquier caso, el anuncio ha supuesto un shock para el movimiento de los colonos y para los partidos derechistas aliados de Sharon en el Gobierno de coalición. Dos de estos partidos han abandonado el Parlamento cuando se ha votado una moción de censura que ha estado a punto de salir aprobada. 41 diputados han votado a favor de la moción y 42 en contra. Algunos parlamentarios han anunciado que es el comienzo del fin para el Gobierno de Sharon.

El proyecto, por sorprendente que parezca, es coherente con el plan de separación forzada anunciado por Sharon hace unas semanas. En Gaza, el muro lleva bastante tiempo construido y separa la franja de Gaza del territorio israelí. La situación en Cisjordania es muy diferente. Allí, el muro entra en territorio palestino para englobar a varios asentamientos. Sharon da por hecho que los israelíes terminarán abandonando Gaza, una medida que encuentra un gran apoyo en Israel, incluso entre los votantes del Likud. Obviamente, los palestinos no se conformarán con Gaza y la medida no aumentará las posibilidades de paz.

Pero sin duda se trata de un golpe inesperado en la política israelí, por venir de quien viene. Si algún político israelí puede adjudicarse el título de padre o padrino de los asentamientos, ése es Sharon. Hoy ha repudiado a algunos de sus hijos. No muchos, sólo el 3% de los colonos israelíes que viven en Gaza y Cisjordania.