27.2.04

Espías en la ONU


Richard Butler y Kofi Annan.

Nada más volver de un viaje a Londres, descubro que los problemas no se acaban para Tony Blair. A diferencia de otros países, no los sufre a manos de la oposición, sino de sus propios compañeros de partido o de medios de comunicación que hasta ahora le habían apoyado. Esta vez, ha sido la ex ministra Claire Short, que ha denunciado que el espionaje británico escuchó las conversaciones de Kofi Annan durante los meses anteriores a la guerra de Irak.

Parece que todo el escalafón de la ONU estaba vigilado. Otro de los rastreados fue el diplomático australiano Richard Butler, jefe de los equipos de inspectores de Naciones Unidas para el desarme de Irak durante parte de la década de los noventa. El propio Butler ha dicho que sus teléfonos estaban pinchados y que prefería mantener algunas reuniones en Central Park para asegurarse de que no le escucharan. Curiosamente, Butler, mucho más exigente que Annan en sus demandas a Irak, estaba por entonces más cerca de las posiciones norteamericanas y británicas que de las de sus jefes de la ONU. Pero alguien debió de pensar que no convenía correr riesgos. Bueno, alguien no. Más de uno, al menos según Butler:

Estaba completamente convencido de que en mis intentos por tener conservaciones diplomáticas privadas para solucionar el problema del desarme de Irak estaba siendo escuchado por los norteamericanos, los británicos, los franceses y los rusos.

Me pregunto en qué estarían pensando los chinos. Según la TV pública australiana, el espionaje norteamericano también grabó las conversaciones por teléfono móvil de Hans Blix cuando éste viajaba a Irak. En el caso de Blix, no sólo no me sorprende, sino que hasta me extraña que no le secuestraran.

Lo más llamativo es que no hay escándalo propiamente dicho en la sede de la ONU, en la medida en que todos los diplomáticos que trabajan allí dan por hecho que son escuchados siempre o cuando una crisis internacional les coloca en el punto de mira de los Estados más poderosos. Mi reacción favorita es la del embajador español en Naciones Unidas, Inocencio Arias:

En mi opinión, todo el mundo espía a todo el mundo y, cuando hay una crisis, los grandes países espían muchísimo. No me sorprendería que el actual secretario general y otros secretarios generales hayan sido escuchados por un puñado de grandes potencias, y no sólo aquellas en las que está pensando.

Después de la extrema precisión del espionaje occidental sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, los espías deben de estar pensando: Para una vez que hacemos algo bien…