10.2.04

El caos de Gaza

Un grupo de hombres armados entra en el cuartel general de la Policía en Gaza y agrede al jefe de la Policía palestina, el general Ghazi al-Yabali. Un hombre entra en la mayor prisión de Gaza y mata a un preso, el presunto asesino de su hermano. Ambos sucesos han ocurrido en las últimas semanas y no son hechos aislados. El desmoronamiento de las instituciones de la Autoridad Palestina ha alcanzado en Gaza, y en algunas ciudades de Cisjordania como Nablus, un punto de no retorno. El último ejemplo es un artículo de la web de Al Jazeera (Lawlessness in Gaza), que demuestra que el Gobierno de Arafat ha perdido el control de la situación en el peor momento posible.

Es ahora cuando Sharon ha anunciado que prepara la retirada israelí de Gaza y el abandono de sus asentamientos. La salida no culminará ninguna negociación con los palestinos e incluso podría significar un aumento de los habitantes de los asentamientos de Cisjordania, si algunos de los colonos de Gaza son realojados allí. Sin embargo, ningún palestino se opondrá a esta medida. A fin de cuentas es lo que llevan pidiendo muchos años.

Lo malo es que van a recibir un regalo envenenado. La Autoridad Palestina se encuentra en la bancarrota, sólo la ayuda internacional permite que siga existiendo económicamente. La pasividad del Gobierno de Abú Alá es evidente hasta para los propios palestinos. Lo malo no es que Abú Alá se haya negado en los últimos meses a reunirse con Sharon, sino que no se conoce ninguna iniciativa suya, más allá de las habituales condenas al Gobierno israelí. Quizá Abú Mazen fracasó porque intentó hacer demasiado sin recibir ningún apoyo ni de Arafat ni de Sharon. Abú Alá sólo parece tener la intención de seguir existiendo, pero el Ejecutivo que preside corre el riesgo de convertirse en un Gobierno fantasma.

La prensa israelí no ha dejado de escapar la ironía contenida en el último intercambio de prisioneros y cadáveres entre Israel y Hizbolá. 400 presos palestinos han salido a la calle gracias a las gestiones de un grupo radical que aún se enfrenta con las armas al Estado israelí. Las gestiones más pacíficas de los Gobiernos de Abú Mazen y Abú Alá no han sido tan fructíferas.

En medio de todo este vacío de poder, hay un grupo que puede beneficiarse de la salida israelí, y ese grupo es evidentemente Hamás. Su nivel de apoyo en Gaza siempre ha estado en función del grado de caos: siempre prospera cuanto peor van las cosas. Los integristas no tienen que dirigir una Administración, pagar sueldos de forma ordenada ni imponer el orden. Su red de asistencia social les permite ganarse el apoyo de la gente: como no están obligados a dar nada, cualquier donación que hacen es bien recibida. En una situación política y económicamente desesperada, decir que no a todo permite ganar apoyos sin pagar ningún precio por ello.

Sharon puede dar a los israelíes una falsa sensación de seguridad con la retirada de Gaza. Si las cosas no cambian en Gaza en menos de seis meses, la falta de un Gobierno palestino que merezca ese nombre permitirá a los integristas atacar territorio israelí con cohetes de muy corto alcance y morteros, e Israel responderá con aviones y helicópteros. La historia de siempre.