24.1.04

Y las armas siguen sin aparecer

David Kay ha tirado la toalla. En unas semanas, abandonará su puesto al frente de la unidad dependiente de la CIA que busca rastros de las armas de destrucción masiva por las que, no lo olviden, fuimos a la guerra de Irak. Ya tiene sustituto. Se trata de Charles Duelfer y su nombramiento ha llamado la atención. No por su currículum: fue inspector de armamento de la ONU y tiene una amplia experiencia en la búsqueda por todo Irak de estas armas. Lo que sorprende es que Duelfer asume un puesto en el que él mismo sabe que no tiene muchas posibilidades de éxito. A principios de enero, dijo:

Creo que está bastante claro que no van a encontrar en Irak armas de naturaleza química o biológica.

Mientras tanto, Dick Cheney continúa convencido de que la realidad no puede inmiscuirse en sus asuntos. El pasado jueves insistía en argumentos que ni siquiera su jefe, George Bush, se molestó en defender en su discurso del Estado de la Nación. Volvió a decir que hay pruebas abrumadoras sobre la relación permanente entre Al Qaeda y el régimen de Sadam. Los datos de los servicios de inteligencia le desmienten (o al menos son incapaces de confirmar esa sospecha), sólo recibe apoyo en los medios de comunicación que le apoyarían aunque dijera que hay vida en Saturno y hasta un compañero del Gobierno como Colin Powell dice que no existe una prueba concreta que demuestre esa relación.

Cheney también sostiene que dos camiones encontrados en Irak demuestran la existencia de un programa de armas de destrucción masiva. David Kay ha reconocido esta misma semana que esta noticia fue un fiasco embarazoso para la CIA, porque no hay pruebas que esos camiones formaran parte de un programa de armamento.

¿Es la soberbia o la estupidez la que empuja a Cheney a hacer estas declaraciones? Quizá ninguna de las dos cosas. Sabe que los periodistas suelen estar cautivos de los políticos, merced a esa penosa idea que dice que cualquier declaración que haga un político (en especial, si está en el Gobierno) tiene interés informativo.

Algo más de interés tiene la información que ha entregado la CIA a los gobernantes norteamericanos sobre el peligro de una guerra civil en Irak. Lo cuenta el Philadelphia Inquirer:

Agentes de la CIA en Irak han advertido que el país puede estar en el camino hacia una guerra civil, contradiciendo el pronóstico optimista hecho por el presidente Bush en el discurso del Estado de la Unión.

El aviso recoge el temor creciente a que la mayoría shií de Irak, que hasta ahora ha aceptado con reservas la ocupación norteamericana, pueda optar por la violencia si sus demandas de elecciones directas son rechazadas.


Los norteamericanos no quieren que se celebren elecciones hasta finales del 2005 y prevén entregar en verano el poder a un Gobierno iraquí elegido en asambleas regionales que a su vez no serían elegidas por sufragio universal. Los shiíes no están dispuestos a esperar tanto tiempo.