11.1.04

Palestina, 1948

El blogger israelí Not a Fish recomienda encarecidamente leer la entrevista al historiador Benny Morris aparecida hace unos días en el diario Haaretz. Léanla entera, dice, prepárense para un shock. Léanla con la mente abierta.

Benny Morris es uno de los denominados en Israel historiadores postsionistas: los historiadores que revisaron los primeros años de historia del Estado israelí y derrumbaron algunos de sus mitos fundacionales. Estos son algunos de los fragmentos de la entrevista, aunque, como dice Not a Fish, conviene leerla entera:

Pregunta: Benny Morris, el próximo mes aparecerá la nueva edición de su libro sobre el nacimiento del problema de los refugiados palestinos. ¿Quién quedará más satisfecho con el libro, los israelíes o los palestinos?
Respuesta: La edición revisada es un arma de doble filo. Se basa en muchos documentos a los que no tuve acceso al escribir el libro original, la mayor parte procedente de los archivos del Ejército israelí. Lo que demuestra este nuevo material es que hubo más matanzas israelíes de las que yo pensaba. Para mi sorpresa, también hubo muchos casos de violaciones. En abril y mayo de 1948, unidades del Haganah (la fuerza de defensa anterior a la fundación del Estado) recibieron órdenes que dejaban claro que tenían que expulsar a los habitantes de los pueblos (palestinos), expulsarlos y destruir los pueblos.
Al mismo tiempo, hubo una serie de órdenes del Alto Comité Arabe y de mandos intermedios palestinos para trasladar a los niños, mujeres y ancianos de los pueblos. Así que por un lado, el libro refuerza las acusaciones contra el bando sionista, pero por otro lado, prueba que muchos de los que huyeron de los pueblos, lo hicieron a instancias de los líderes palestinos.


Pregunta: Según sus descubrimientos, ¿cuántas matanzas israelíes hubo en 1948?
Respuesta: 24. En algunos casos, se ejecutaron a cuatro o cinco personas. En otros, los muertos fueron 70, 80, 100. (...) No fue algo casual. Fue sistemático. Varios oficiales que tomaron parte en la operación entendieron que la orden de expulsión que recibieron les permitía llegar hasta esos extremos para poder forzar a la población a que se echara a la carretera. El hecho es que nadie fue castigado por estos asesinatos. Ben-Gurion silenció el asunto. Encubrió a los oficiales que cometieron las matanzas.

Pregunta: Lo que cuenta es que en la operación Hiram hubo una orden explícita de expulsión. ¿Es así?
Respuesta: Sí. Una de las revelaciones del libro es que el 31 de octubre de 1948, el jefe del Frente Norte, Moshe Carmel, emitió una orden por escrito a sus unidades para que aceleraran la expulsión de la población árabe. Carmel tomó esta decisión tras una visita de Ben-Gurion al cuartel del Comando del Norte en Nazareth. No tengo dudas de que esta orden partió de Ben-Gurion. Es igual que en la orden de expulsión de la ciudad de Lod, que fue firmada por Isaac Rabin inmediatamente después de la visita de Ben-Gurion al cuartel general de la Operación Dani.

Al leer esto, uno se pregunta si Benny Morris está denunciando estas matanzas. Ante la sorpresa del periodista (Haaretz es el periódico de la izquierda israelí y partidario de la existencia de un Estado para los palestinos), Morris justifica las decisiones de Ben-Gurion:

Él comprendió que no podría haber un Estado judío con una gran y hostil minoría árabe dentro. No existiría tal Estado. No hubiera podido existir. (...)
Existen circunstancias en la historia que justifican la limpieza étnica. Sé que ese término es completamente negativo en el discurso político del siglo XXI, pero si hay que elegir entre la limpieza étnica y el genocidio, la aniquilación de tu pueblo, yo prefiero la limpieza étnica.


Muchos israelíes se habrán escandalizado al leer esta entrevista. De seguro, los votantes de Sharon estarán entre ellos, pero resulta que Benny Morris comparte muchas de sus ideas: por ejemplo, está convencido de que es imposible firmar la paz con los palestinos, al menos en esta generación. Los atentados suicidas de los últimos tres años le han convencido de ello:

Los atentados contra autobuses y restaurantes realmente me impactaron. Me hicieron comprender la profundidad del odio que sienten por nosotros. Me hicieron comprender que la hostilidad palestina, árabe y musulmana hacia la existencia de los judíos nos está llevando al borde de la destrucción. No creo que los atentados suicidas sean actos aislados. Expresan la voluntad del pueblo palestino. Eso es lo que quieren la mayoría de los palestinos. Quieren que lo que le sucede al autobús nos suceda a todos nosotros.

Para la derecha israelí, lo que cuenta Morris sobre las atrocidades cometidas en el nacimiento del Estado es una blasfemia. Durante décadas, han negado que existiera tal pecado original. Para la izquierda israelí, la justificación de la limpieza étnica es otra blasfemia. Quizá Morris está sencillamente loco o quizá piensa que alguien tiene que contar las verdades que sus compatriotas no quieren escuchar. En ambos lados.