2.1.04

Nochevieja en Bagdad

La mayoría de los habitantes de Bagdad decidió celebrar la Nochevieja en sus casas por temor a atentados y la inseguridad que viven sus calles. En realidad, no es una fiesta que se celebre de forma masiva en las sociedades musulmanas, pero en Irak donde existe, o quizá existía, una amplia clase media de ideas laicas, sí que suele ser motivo de celebraciones. El atentado sufrido por el restaurante Nabil en el que murieron ocho personas (tres periodistas de Los Angeles Times resultaron heridos) demuestra que los temores no estaban infundados.

El restaurante era frecuentado por extranjeros, periodistas o funcionarios de la CPA (el organismo norteamericano que gobierna el país) y servía bebidas alcohólicas. Si fue elegido por lo primero, sería un atentado contra intereses occidentales, como los muchos que ya ha habido en Bagdad. Si se trataba de lo segundo, nos encontraríamos ante un hecho menos conocido: los ataques por grupos shiíes radicales contra lugares considerados inmorales.

El blogger iraquí autor de Healing Iraq comentaba en su post del 1 de enero el caso de un hombre asesinado en Basora el día de Nochebuena. Su delito fue vender alcohol:

“He leído en los periódicos el relato del asesinato de Bashir Thomas Elías, un iraquí cristiano propietario de una tienda de licores en Basora. Era Nochebuena. Volvía a casa para celebrarla con su familia cuando alguien le disparó en la cabeza y se alejó ante la mirada de la gente”.

“Antes de la guerra había 200 tiendas con licencia para vender alcohol en Basora, hoy no hay ninguna y estuvimos allí para comprobarlo. La mayoría de estas tiendas ha sufrido saqueos y incendios durante los últimos meses, y el resto ha sido obligado a cerrar con amenazas de muerte por los radicales y los grupos extremistas shiíes, como Hizb Alá (El Partido de Dios), Intiqam Alá (La Venganza de Dios) y Munadamat Qawa’id Al Islam. Estos grupos son poderosos e influyentes en Basora e incluso tienen representantes en los consejos municipales. Faisal Abdulla, líder de uno de estos grupos, declaró que Dios recompensará a los virtuosos que busquen el shahada (el martirio) en la lucha contra el vicio, pero describió las ejecuciones sumarias de iraquíes cristianos como “una conducta inaceptable”.