25.1.04

La BBC, Blair y los 45 minutos

Falta muy poco tiempo para que Lord Hutton haga públicas las conclusiones de la comisión de investigación judicial de un caso que puede hacer tambalearse al Gobierno de Tony Blair y a la BBC. Todo comenzó cuando la BBC informó que el Gobierno había incluido información falsa en el informe de los servicios de inteligencia sobre la amenaza que suponían las armas de destrucción masiva de Sadam. La identidad de la fuente de esta información, un científico y asesor del Ministerio de Defensa llamado David Kelly, terminó saliendo a la luz. Kelly no pudo soportar la tensión y se suicidó.

Nada se sabe aún del veredicto de Lord Hutton, pero sí se conoce el reportaje sobre este caso emitido el 21 de enero por la BBC. Su mejor programa informativo, Panorama, ha sido valiente al sacar a la luz los graves errores cometidos por reporteros y directivos de la cadena. (Los británicos tienen a la BBC, nosotros tenemos a Urdaci. El mundo es injusto).

El programa, hay un link con la transcripción del guión en un artículo de The Guardian, desvela también la responsabilidad del Gobierno de Blair. Se basa en las declaraciones hechas ante la comisión de investigación y los documentados presentados ante la misma (que en el guión aparecen bajo la palabra reconstrucción).

La clave de la polémica se encuentra en el informe de los servicios de inteligencia, suscrito por una comisión conjunta de varios servicios en las que están presentes altos cargos del Ministerio de Defensa. Los asesores de Blair están al tanto de este proceso y son conscientes de que necesitan un informe que deje clara la amenaza de Sadam para convencer a la opinión pública británica de la necesidad de ir a la guerra. Los asesores de prensa mantienen informado a Alastair Campbell (el principal portavoz de Blair) sobre la información facilitada por los espías. Y se hacen cambios en función de las órdenes o sugerencias de Campbell.

Un borrador del informe incluye el hecho más preocupante, el titular que Campbell está buscando: Se indica que las municiones químicas y biológicas podrían estar preparadas para un ataque en 45 minutos.

Pero no debe parecer demasiado contundente. La redacción definitiva dirá: Algunas de estas armas son desplegables en 45 minutos. Alastair Campbell lee los borradores y destaca nueve fragmentos que pueden ser retocados para ganar en contundencia. El jefe de la comisión de espías responde: Hemos podido enmendar el texto en la mayoría de los casos que nos ha propuesto.

Campbell queda encantado con la cobertura de los periódicos sensacionalistas. Los titulares escogen el dato de los 45 minutos:
45 minutes from attack (Evening Standard)
45 minutes from a chemical war (The Star)
Brits 45 minutes from doom
El Sun concreta la amenaza: Soldados y turistas británicos en Chipre podrían ser aniquilados por misiles con armas químicas lanzados desde Irak.

Días después un periodista de la BBC, Andrew Gilligan, habla con David Kelly, asesor del Ministerio de Defensa y experto en armas de destrucción masiva. Es su fuente para aparecer a las seis de la mañana en el programa Today con esta revelación:

Lo que nos ha contado uno de los responsables de la redacción del informe es que el Gobierno probablemente sabía que la cifra de los 45 minutos era falsa incluso antes de que decidieran ponerla en el informe. Una semana antes de su publicación, Downing Street ordenó que el informe se calentara, se hiciera más impactante e incluyera más hechos, según nuestra fuente.

La noticia desata la ira de Blair y Campbell, que desmienten tajantemente haber manipulado el informe de los servicios de inteligencia. El programa Panorama destaca en este punto el error lamentable de los directivos de la BBC, que apoyan la información de un reportero conocido por sus inexactitudes y su forma no muy rigurosa de presentar las informaciones. De hecho, ni siquiera llegó a escribir la polémica noticia que difundió a las seis de la mañana. Aparentemente, se sabía tan bien la historia que no se molestó en hacerlo. Ningún directivo revisa las notas que Andrew Gilligan tomó durante la entrevista a Kelly. El director general de la cadena no comprueba las frases exactas empleadas por Gilligan.

Antes de prestar declaración ante Lord Hutton, Gilligan confirma a sus jefes que su información es una descripción exacta de las palabras empleadas por su fuente. Pero ante la comisión, el reportero admite que no es así. Kelly nunca le dijo que el Gobierno probablemente sabía que la cifra de los 45 minutos era falsa. Sí le dijo que esa cifra provenía de una sola fuente, cuando el resto de los datos estaba confirmado por una segunda fuente, que no era una información muy fiable y que se había incluido en el informe con la oposición de varios expertos en armas de destrucción masiva. Pero la frase ahora desmentida es el origen de toda la polémica.

Tras la noticia de la BBC, y ante el vendaval originado, David Kelly admite a sus superiores que había hablado con Gilligan. También dice que no cree ser la fuente principal de la noticia, porque yo no había hecho ninguna acusación contra el Gobierno. Campbell está contento. Cree que tiene cogida a la BBC si Kelly era la fuente de su reportero y éste había distorsionado sus palabras. Pero necesita que la BBC admita que Kelly era la fuente, lo que la cadena no va a hacer. Así que el Gobierno comienza a filtrar datos a la prensa para que el nombre de Kelly salga a la luz. Después de una reunión con Blair, Campbell escribe en su diario:

Se acordó... que hagamos saber que la fuente no formaba parte de los servicios de inteligencia y que no estaba implicada en la redacción del informe.

Son precisamente las palabras que aparecen al día siguiente en The Times, que también cuenta que la fuente es un experto en armas de destrucción masiva. Campbell admite ante Lord Hutton que habló con varios periodistas para darles el mismo mensaje.

No es suficiente. Blair celebra una reunión con varios asesores y se acuerda emitir un comunicado. La declaración de Downing Street dice que la fuente es un experto en armas de destrucción masiva que asesora a los ministros y que trabaja en el Ministerio de Defensa. La lista de candidatos se estrecha. Alguien filtra a The Times que la fuente fue inspector de la ONU para el desarme de Irak. Y para dar el último empujón a la prensa, el ministro de Defensa ordena a sus asesores que lo confirmen si los periodistas preguntan si la fuente es Kelly. Un reportero hace 20 preguntas sin éxito. Al llegar a la 21, saca el nombre de Kelly y el Ministerio confirma que él es la fuente.

Ahora el Gobierno necesita que Kelly diga públicamente que la BBC manipuló sus palabras y hace que comparezca ante dos comisiones parlamentarias. La primera comparecencia acaba mal para el Gobierno. En medio de la confusión, la comisión llega a la conclusión de que Kelly no era la fuente. Kelly acaba humillado tras el interrogatorio.

Gilligan vuelve a entrar en escena. En un gesto inaudito, cuenta a un diputado laborista que Kelly es la fuente de otra información sobre el informe de las armas de Sadam obtenida por otra periodista de la BBC. Y esto es un problema, porque Kelly ha dicho a sus superiores que él no ha hablado con esa periodista. Sus jefes sabrán ahora que les ha mentido, lo que puede acabar con su carrera y su reputación.

El mismo día en que Tony Blair disfruta de un recibimiento triunfal en Washington David Kelly se quita la vida.

El reportaje de Panorama concluye volviendo a la raíz del problema: los célebres 45 minutos tras los cuales Sadam estaba supuestamente en condiciones de hacer uso de sus armas prohibidas. Recordemos que Kelly había contado a Gilligan que el Gobierno no se había inventado la cifra de 45 minutos, pero que provenía de una fuente poco fiable y que se había incluido en el informe contra la opinión de los expertos. Blair lo había desmentido públicamente:

La alegación de que los 45 minutos habían provocado malestar entre los servicios de inteligencia, que estaban en contra de incluirla en el informe, ... esa alegación es total y completamente falsa.

No era del todo cierto, al menos según la declaración ante Lord Hutton del ministro de Defensa:

No en ese momento, no antes de la publicación (del informe). Mucho tiempo después,... me enteré de que dos funcionarios habían expresado su preocupación sobre cierto lenguaje utilizado en el informe. Creo que es importante destacar que se trató de algo de tipo lingüístico. El debate era si una información en concreto indicaba, sugería o demostraba cierta conclusión.

Lo cierto es que los asesores de Blair influyen en el contenido del informe. Cuando éste va a ser enviado a la imprenta, el jefe del gabinete de Blair descubre una frase que no le gusta, porque sugiere que Sadam sólo sería una amenaza si era atacado. La frase es:

Sadam está preparado para usar armas químicas o biológicas si cree que su régimen está amenazado.

El asesor de Blar pide que se retoque la frase, que queda así:

Sadam está dispuesto a usar armas químicas o biológicas.

Con esta redacción, el informe sugiere que Sadam puede utilizar sus armas, incluso si no le atacan primero. Pero hay más. Ante Lord Hutton, el jefe del servicio de inteligencia, el MI6, reconoce que esas armas no supondrían una amenaza para las bases británicas de Creta, y mucho menos para territorio británico, y que por tanto se había malinterpretado el informe:

Creo que el informe original se refería a municiones químicas y biológicas y que se incluyó para referirse a municiones para el campo de batalla. Creo que las informaciones que se hicieron posteriormente aplicaron los 45 minutos a digamos armas de largo alcance.

Nunca se preguntó a Blair si sabía que el informe se refería a municiones de artillería de corto alcance que nunca habrían podido llegar a las bases británicas de Creta. Obviamente, el ministro de Defensa no se molestó en corregir esta información falsa. La alarma creada por los 45 minutos les beneficaba políticamente.

El informe definitivo de Lord Hutton incluirá probablemente algunas o todas de estas revelaciones, pero aún no sabemos cuál será su veredicto, qué críticas hará al Gobierno y a la BBC. Quizá veamos críticas duras a la BBC, por su soberbia, su incapacidad para reconocer errores y su confianza en un reportero poco riguroso. Quizá veamos fuertes críticas al Gobierno por interferir en el informe de los servicios de inteligencia para poder utilizar políticamente sus conclusiones. Tampoco saldrá bien parado por utilizar a David Kelly en su guerra particular con la BBC, hasta el punto de hacer todo lo posible para que su nombre saliera a la luz. El programa Panorama acaba con estas dos frases:

Quizá continúe siendo para siempre un misterio el efecto que tuvo en la mente del doctor Kelly el enfrentamiento entre la BBC y el Gobierno.

Otra víctima será la verdad, y quizá la confianza de la opinión pública en dos instituciones que presumen de decirla siempre.


Más información:
The Hutton Inquiry. Web oficial de la comisión de investigación judicial.
The Hutton Report. Sección especial sobre la comisión Hutton en The Guardian.