2.12.03

Peligrosa división

La presión ha surtido efecto en cuestión de días. Bremer ha conseguido convencer a los representantes kurdos y sunníes del Consejo de Gobierno Iraquí para que apoyen su plan de entrega del poder sin elecciones de por medio. La solución se aparta de lo pedido por la comunidad shií y por su principal líder religioso, el gran ayatolá Sistani.
Bremer pretende que los nuevos representantes del pueblo iraquí sean elegidos en unas asambleas controladas, en las que estén políticos, representantes tribales y los alcaldes. La idea de un hombre, un voto tendrá que esperar.
Por primera vez desde la caída de Sadam, existen serias posibilidades de un cisma interno en Irak. “Nos encontramos ante una situación muy tensa, quizá la peor desde el fin de la guerra”, ha dicho al Washington Post un miembro del Consejo. “Ninguno de nosotros quiere un enfrentamiento, pero estamos yendo por un camino que nos puede llevar a una gran confrontación”.
Parece que los políticos iraquíes del Consejo pretenden hacer frente a Sistani. No quieren que el destino de un país quede en manos de un clérigo religioso. Temen que unas elecciones libres darían el poder a los shiíes y sus líderes religiosos. Estos últimos tienen una capacidad de movilización de la que carecen los demás grupos, excepto quizá los kurdos. Veremos quién gana este pulso.