1.12.03

La sombra del ayatolá


Alí Sistani.

En 1979, EEUU se topó con un ayatolá iraní descendiente de Mahoma que dirigió una revolución contra Occidente y sus valores. Más de veinte años después, la sombra de Jomeini vuelve a planear, esta vez encarnada en el gran ayatolá Alí Sistani que puede volver a desbaratar los planes de Washington.
Pero no perdamos la calma y no llevemos las similitudes demasiado lejos. Sistani también nació en Irán, pero en realidad es el principal líder religioso de la comunidad shií de Irak. No quiere una dictadura religiosa en Irak, pero sí que se celebren elecciones cuanto antes. Y eso es lo que teme la Casa Blanca: unos comicios en cuestión de meses darían la victoria a los shiíes, que son cerca del 60% de los iraquíes, lo que dejaría a kurdos y sunníes peligrosamente arrinconados.
En España, aún estamos encajando la tragedia por la muerte de siete agentes de la CNI en una emboscada. En EEUU, ya tienen asumido que la ocupación está siendo una dolorosa agonía. Noviembre ha sido el mes con más soldados muertos (79) en combates desde que comenzó la guerra, más que en marzo (65) y abril (73).
Por eso, The Washington Post ha llevado a su primera página en tres días consecutivos (How cleric trumped US plan for Iraq, Top cleric faults US blueprint for Iraq, US weighs elections for Iraq’s Provisional Government) el asunto de la devolución del poder a los iraquíes. El virrey Bremer, que aspiraba a retrasar las elecciones todo lo posible (“Bremer no quería que un clérigo iraquí dictara los términos del futuro político de Irak, según un alto cargo citado por el Post), dio a conocer un plan que permitiría comenzar a devolver la soberanía a los iraquíes en sólo seis meses. Ese plan incluía unas elecciones “indirectas”: representantes políticos, religiosos y locales elegirían una asamblea de 250 miembros, en la que residiría la resucitada soberanía iraquí.
Pero el ayatolá hizo saber el pasado miércoles que rechaza este plan e insiste en la idea de las elecciones directas. A fin de cuentas se trataba de eso, de llevar la democracia a Irak. Es obvio que el país no está en condiciones de celebrar unos comicios normales. Lo malo es que EEUU no se puede permitir esperar el tiempo suficiente, años quizá, para que se den las condiciones necesarias.
¿Influye la fecha de otras elecciones, las de EEUU en noviembre del 2004? Eso parece. Uno de los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí, el proamericano Chalabi, lo ha dicho con total claridad: “Todo esto se ha aprobado para que Bush pueda llegar aquí en octubre para felicitar en una ceremonia al nuevo Gobierno iraquí”.