19.12.03

El ultimátum de Sharon

Hacía tiempo que no existía tanta expectación en Israel por un discurso político. Durante días, se había especulado con el mensaje que Ariel Sharon iba a difundir en una conferencia sobre seguridad que se celebra cada año en la localidad costera de Herzliya. Al final, Sharon sí dio un titular de impacto a los periodistas, pero ni su discurso fue sorprendente ni va a impulsar las negociaciones de paz. O quizá sí, pero sólo si la Casa Blanca queda tan alarmada por lo que ha escuchado que decide que tiene que tomar la iniciativa. Porque a fin de cuentas Sharon ha lanzado un ultimátum a los palestinos... y a EEUU.

Si, en unos pocos meses, los palestinos continúan sin aplicar su parte de la Hoja de Ruta, Israel iniciará unilateralmente la medida de seguridad de separarse de los palestinos, dijo ayer. Este plan de separación consistirá en acelerar la construcción del muro, convirtiéndola en una frontera de facto entre israelíes y palestinos. Sharon no concretó el trazado de esa frontera, pero sí dijo que estará definida por el muro.

El trazado de la barrera penetrará a buen seguro en territorio palestino tantas veces como sea necesario para englobar el mayor número posible de asentamientos. En aquellos casos en los que el muro no pueda llegar hasta los asentamientos más pequeños y aislados, éstos podrían ser evacuados, o bien agrupados en localidades mayores.

Sharon prometió que el Ejército reducirá el número de los controles que impiden a los palestinos circular por Cisjordania. Puede hacerlo, porque la base de su propuesta consiste en encerrar a los palestinos en la zona central de Cisjordania, alejándolos todo lo posible de la frontera con Israel por el oeste, y de Jordania por el este.

Es imposible que los palestinos acepten un proyecto de Estado con la forma de un queso de gruyere o con poco más de la mitad de la actual extensión de Cisjordania. Además, resulta tan cómico como trágico que Sharon exija a los palestinos cumplir su parte de la Hoja de Ruta (lo que es cierto que no han hecho), cuando su Gobierno tampoco ha hecho los deberes. Ahora dice que eliminará los “enclaves ilegales”, pequeños asentamientos no autorizados por su Gobierno que en realidad sólo albergan a grupos reducidos de casas y, a veces, de simples caravanas. Recordemos que ésta era una de las obligaciones que la Hoja de Ruta imponía a Israel, y que Sharon no se ha molestado en cumplir.

La realidad es que ambos lados han incumplido la Hoja de Ruta. EEUU, más preocupado por lo que pasa en Irak, ha dejado que este enésimo plan de paz agonice sin presionar a unos y otros. De hecho, la mayor presión la ha recibido Sharon en su propio país. La prensa israelí destaca estos días la decepción que se respira en el país, incluso entre los votantes de Sharon, por su falta de iniciativa, por dejar pasar el tiempo limitándose a acusar a Arafat de todos los males posibles. ¿Malas noticias para Arafat? En absoluto. Así puede continuar en el terreno que más le gusta: haciendo llamamientos retóricos en favor de la paz, pero sin hacer ninguna concesión que nos acerque al fin del conflicto.

Una vez más, Sharon anuncia que acepta la Hoja de Ruta, pero con unas condiciones y limitaciones que la convierten en un proyecto condenado al fracaso. Su plan consiste en utilizar el muro para encerrar a los palestinos en la mitad de Cisjordania y tirar la llave al mar hasta que se rindan.

¿Alguien cree que los palestinos, o los israelíes, van a rendirse después de tanta sangre invertida?