10.12.03

El que parte y reparte

La visita a España en febrero del gobernador de Florida, Jeb Bush, dejó para el recuerdo una frase en la que llamaba a Aznar presidente de la República de España. Otra frase suya, ante una audiencia de empresarios, fue mucho más reveladora:

“Quiero asegurar a todos los que tienen dudas de que a largo plazo esta relación entre EEUU y España va a dar beneficios que no se pueden imaginar hoy en día”.

Ahora sí que nos lo podemos imaginar. Hoy se ha sabido que el Pentágono ha publicado una lista de los países que podrán recibir contratos para la reconstrucción de Irak. Son más de 60 países, y entre ellos están el Reino Unido, Italia y España. (También están Ruanda, Micronesia y Tonga, pero no creo que supongan una competencia peligrosa).
Los que no están son los sospechosos habituales, Francia, Rusia y Alemania, porque la lista está restringida a los países que apoyaron a Bush en la guerra de Irak. Tampoco está Canadá, que se mostró algo tibia. La orden, firmada por el número dos del Pentágono Paul Wolfowitz, se refiere a los 18.000 millones de dólares que invertirá EEUU. (ver aquí el informe).
Es obvio que EEUU puede hacer lo que quiera con el dinero de sus contribuyentes, pero todo esto no casa muy bien con la idea de que la resurrección de Irak no es una empresa americana, sino un proyecto de toda la comunidad internacional.
¿Es inteligente el veto? Los canadienses y los rusos ya han levantado la voz. “Será difícil que aportemos más dinero a la reconstrucción de Irak”, ha dicho el viceprimer ministro de Canadá. “Excluir a los canadienses sólo porque son canadienses es inaceptable si luego se acepta el dinero de nuestros contribuyentes para la reconstrucción”. Se refiere a los 190 millones de dólares que Canadá prometió aportar en la Conferencia de Donantes que se celebró en Madrid.
Los rusos tienen una carta escondida. EEUU intenta que los países a los que Irak debe dinero de los créditos concedidos en la época de Sadam perdonen la mayor parte de esa deuda. Por eso, el ministro ruso de AAEE ya ha recordado que Irak les debe 8.000 millones de dólares y que no piensa reducir la factura porque “Irak no es un país pobre”.

Gran jugada la de Wolfowitz. No era suficiente con las sospechas que circulan en el mundo árabe y en Europa sobre la influencia del petróleo en la guerra. Ahora confirman que el botín sólo se reparte entre los amigos. A veces, los americanos pueden ser sus peores enemigos.