3.12.03

El Acuerdo de Ginebra

Se acaba de presentar en Ginebra un nuevo proyecto de tratado de paz entre israelíes y palestinos. A diferencia de otros planes, éste no cuenta con el apoyo de ningún Estado, a excepción de la financiación del Gobierno suizo. ¿Por qué no va a fracasar al igual que lo han hecho iniciativas más ambiciosas?
La diferencia estriba en el momento elegido. Los gobernantes israelíes y palestinos llevan tres años intercambiándose amenazas, insultos y cosas peores. El único intento serio, la célebre Hoja de Ruta, ha sido convenientemente incumplido por las dos partes. La paloma de la paz se ha colocado un caso y un chaleco antibalas. Sólo puede aspirar a que no le vuelen la cabeza.
Ante este panorama, dos ex ministros, el israelí Yossi Beilin y el palestino Yaser Abdel-Rabbo, se han negado a rendirse y han reunido a expertos de ambos lados para redactar un acuerdo. Una vez más, lo más polémico son las concesiones. ¿Cuál es el precio que, según el Acuerdo de Ginebra, tienen que pagar israelíes y palestinos para hacer posible la paz?
-Israel se retirará a las fronteras de 1967. Podrá anexionarse los asentamientos cercanos a Jerusalén y a la antigua frontera. Los demás asentamientos serán evacuados. A cambio Israel compensará a los palestinos con idénticas extensiones de territorio.
-No se reconoce el derecho al retorno de los refugiados palestinos a territorio israelí. Tendrán derecho a volver al nuevo Estado palestino.
-Ambos bandos compartirán Jerusalén. Israel conservará los barrios judíos de Jerusalén Este. Los barrios palestinos de Jerusalén Este se convertirán en la capital del nuevo Estado.
-Los palestinos tendrán el control de la explanada de las mezquitas (Haram al Sharif para los palestinos, el Monte del Templo para los judíos). Los israelíes tendrán el control del Muro de las Lamentaciones y del barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén.