28.12.03

Disparos en el muro

Varias decenas de personas se agolpan ante una sección del muro que el Gobierno israelí está construyendo en Cisjordania. Los manifestantes agarran la valla e intentan echarla abajo. Los soldados disparan con fuego real y hieren a dos personas. Al día siguiente, el jefe del Ejército, el teniente general Moshe Yaalon, en vez de defender a sus soldados, visita a uno de los heridos y promete que se investigará el incidente. Ocurrió el pasado viernes y ha provocado una fuerte polémica en los medios de comunicación de Israel.

¿Suena extraño?

La historia resulta más comprensible si tenemos en cuenta que los convocantes de la protesta eran pacifistas israelíes. Ninguno de los dos heridos es palestino. Son un israelí y un norteamericano. El israelí terminó hace tan sólo un mes su servicio militar de tres años en una unidad de artillería, según cuenta Associated Press.

Una orden para disparar a personas que no te están disparando es una orden completamente ilegal, dice Ami Ayalón, ex jefe del Shin Bet (el servicio de inteligencia interior). Un fotógrafo del diario Yediot Ahronot que cubría la protesta dice que un soldado pidió permiso en varias ocasiones para disparar a las piernas de los manifestantes, hasta que el oficial al mando se lo concedió. La portavoz del Ejército admite que parece que los soldados se negaron a permitir que las ambulancias llegaran hasta la zona de los disparos para evacuar a los heridos. Es posible, explica, que los soldados pensaran que los manifestantes eran palestinos intentando infiltrarse al otro lado de la valla, porque algunos tenían la cara tapada.

En teoría, las normas de combate del Ejército israelí impiden a los soldados abrir fuego si su seguridad personal no está en peligro. Además, cuando se convocan manifestaciones, suelen contar con material antidisturbios, además de balas de caucho, que aunque pueden matar son menos letales que el fuego real.

Lo que ha sorprendido en Israel es que los soldados dispararan sobre manifestantes israelíes. Los incidentes en los que mueren civiles palestinos, no armados, no suelen provocar tanta discusión.