18.12.03

Cerrada por el miedo



Muchos son los efectos que en las democracias occidentales han tenido los atentados del 11 de septiembre. La lista es larga y preocupante. Quizá el caso que he leído hoy en Newsweek “(Lone liberty”) no es el más dramático, ni siquiera afecta a los derechos políticos.
Resulta que en EEUU aún permanece cerrada al público la Estatua de la Libertad. Sí se puede llegar en ferry a la isla, pero está prohibido subir a la estatua.

Se dice que el cierre es indefinido por razones de seguridad, aunque un funcionario habla de ciertas reformas pendientes. Su coste es de cinco millones de dólares, una cifra irrisoria en el presupuesto norteamericano, y parece que el Gobierno federal está esperando a que algunas empresas privadas se hagan cargo de la factura. De momento, no tiene mucha prisa.

Osama bin Laden debe estar muriéndose de risa en la cueva en la que está escondido. Si un país con los recursos que tiene EEUU tiene miedo a mantener abierto al público uno de sus símbolos más queridos, también en el extranjero, es que algo está funcionando terriblemente mal.