9.12.03

Bienvenido, Salam Pax

Dicen que la CNN fue la vencedora de la primera Guerra del Golfo (vencedora periodística, se supone). Dicen que Al Jazeera fue la estrella de la guerra de este año. Pero la gran revelación de la información sobre lo que estaba ocurriendo en Irak fue un joven arquitecto que respondía al seudónimo de Salam Pax. En los meses anteriores al estallido del conflicto, apareció en la red el diario personal en inglés de un blogger misterioso que estaba haciendo lo que la mayoría de los periodistas de carné no podían o querían hacer: contar cómo era la vida cotidiana en las últimas semanas del Irak de Sadam.
Su desparpajo era tal que Internet se llenó de especulaciones sobre su
verdadera identidad. Evidentemente, los amantes de la conspiración veían la mano de la CIA, la de Sadam o las dos al mismo tiempo. Pero no. Era real. Y ahora se ha publicado en España, por la Editorial Mondadori, una selección de sus mejores crónicas.
Nada escapa de la pluma vitriólica de Salam. No escapa el régimen iraquí,
por incompetente, mentiroso y, sobre todo, criminal. Tampoco el Gobierno de EEUU, por cínico, manipulador y responsable del sufrimiento de la
población iraquí durante los años del embargo. Ni siquiera los aspirantes
frustrados a escudos humanos.
Su libro es una llamada de auxilio. Salam Pax es miembro de una minoría en peligro de extinción: todos aquellos jóvenes con estudios (Salam estudió arquitectura en Viena) y aspiraciones muy similares a las de sus pares occidentales. Amantes de la música más cañera, de costumbres personales algo más que disolutas, absolutamente impermeables a cualquier idea de religión y sedientos de una cultura que no encuentran en sus países.
En definitiva, los jóvenes que podrían ser la avanzadilla de la
modernización de los países árabes, amigos de Occidente, en cierto sentido, pero decepcionados por la política de EEUU y su ignorancia ante todo lo que no sea blanco, cristiano y rentable.
Salam Pax se burla de todo y de todos. Dice que el partido comunista es de los pocos honrados en Irak, y pasa a burlarse de su estética: "Si empezara a llevar estrellas rojas y chapas con ese rollo del martillo y la hoz parecería un fan de The Communards".
Se burla de la hipocresía de Occidente que de repente descubrió la perfidia de Sadam, después de apoyarlo durante años:

"Gracias por vuestro amable interés por la situación de los derechos humanos en mi país. Gracias por haber mirado a otra parte durante 30 años. Gracias por apoyar a mi Gobierno para que mandara a dos millones de iraquíes a morir en la guerra con Irán. (...) Me he olvidado de dar las gracias a todas las empresas constructoras occidentales que construyeron las cárceles antes mencionadas. Y a los países de Europa del Este que entrenaron al personal".

Su diario es de lectura obligada para todos los interesados en conocer cómo vive una guerra la población civil: "Hemos terminado de sellar con cinta aislante todas las ventanas de la casa. En realidad, es un ejercicio muy relajante, si consigues olvidarte de lo que estás haciendo".

Salam Pax no se ha quedado callado. Su blog sigue funcionando aunque ahora tiene otras cosas de las que ocuparse. Colabora con la ONG Civic (Campaign for Innocent Victims in Conflict), que se dedica a intentar llevar un registro de todos los muertos iraquíes en la guerra y a ayudar a esas víctimas.

Mmmm, quizá Pax no sea tan cínico como aparenta.