15.12.03

“Atrapado como una rata”


Anuncio de la CPA pidiendo la entrega de Sadam.

“Fue atrapado como una rata”, dice el general Odierno, el jefe de la Cuarta División cuyos soldados capturaron a Sadam. La imagen decrépita y sucia del dictador y declaraciones eufóricas como la del general resumen los aires de victoria que se respiran hoy en Washington. Curiosamente, también son un ejemplo de que los problemas que los norteamericanos afrontan en Irak están muy lejos de haber terminado. Parece imposible que un hombre encerrado en un zulo estuviera en condiciones de dirigir la resistencia.

Para saber qué ocurrirá ahora conviene leer a dos de los periodistas, ambos británicos, que más tiempo han pasado en Irak en los últimos diez años. Uno de ellos es Patrick Cockburn, coautor de “Out of the ashes”, uno de los mejores libros sobre el Irak de los años noventa. En el artículo “The capture of Saddam”, Cockburn dice que la detención no soluciona el mayor problema de los norteamericanos: no tienen dentro de Irak aliados con el poder suficiente como para gobernar el país. Además, el nivel de incompetencia de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA, siglas en inglés) es mayúsculo, a diferencia de los mandos militares, que sí parecen conocer el enemigo al que se enfrentan.

Cockburn desvela que la CPA, dirigida por Paul Bremer, ha ido corrigiendo lentamente sus errores. Ha prometido a los partidos iraquíes que les entregará el poder después de negarse a ello en un principio. A ojos de la población local, Bremer lo ha hecho no porque confíe en los iraquíes, sino forzado por el aumento de la violencia:

“Los iraquíes aprendieron desde la caída de Bagdad que lo único que tenía un fuerte impacto en los políticos de Washington era la violencia física. Eso no significa que todos ellos estén a favor de una guerra de guerrillas. Muy pocos lamentaban el fin de Sadam. Pero sí sabían que una oposición moderada a EEUU no les llevaría a ninguna parte”.

El otro periodista británico es Robert Fisk, corresponsal del diario The Independent, que dice haber identificado a doce grupos armados diferentes opuestos a la ocupación norteamericana, de los que sólo uno está formado por partidarios de Sadam. Fisk pronostica que la resistencia va a continuar, porque la resistencia está formada por células sin un órgano central que les dé ordenes y porque no buscan la vuelta del partido Baas, sino la expulsión de los norteamericanos:

“Incluso antes del derrocamiento de Sadam, estos grupos, permitidos por Sadam para debilitar a los grupos islámicos radicales, estaban planeando la mukawana, la resistencia contra la ocupación extranjera”.