17.11.03

Victoria a toda costa

La Casa Blanca ya tiene una estrategia para huir de Irak. Sus soldados no se irán mañana ni el próximo mes, pero la cuenta atrás ya ha empezado a funcionar. En junio del 2004, la autoridad pasará a manos del Consejo de Gobierno Iraquí. La ocupación como tal habrá terminado entonces. Se supone que un número importante de soldados americanos permanecerá en Irak, esta vez como invitados del Gobierno de Bagdad. ¿Cuántos? Quizá tantos como para que los iraquíes tengan la sensación de que les están apuntando con un fusil.
¿Ha renunciado Bush a implantar por las buenas o las malas la democracia en la tierra que nunca conoció un dulce tan exquisito? Eso parece. Por si tenía alguna duda, debió desaparecer el viernes 14 de noviembre, cuando recibió en la Casa Blanca a los autores de una encuesta preparada por la universidad de Duke y financiada por Carnegie Corporation. El sondeo llega a la conclusión de que la opinión pública norteamericana no siente fobia por las bajas de sus soldados, sino por el miedo a la derrota. Si Bush consigue convencer a sus compatriotas de que la victoria está al alcance de la mano, éstos soportarán el goteo de ataúdes. Si por el contrario, el pesimismo cunde entre los americanos, cualquier número de bajas se convertirá en casi insoportable.
Otro detalle interesante, que va a intensificar la guerra fría que mantiene la Casa Blanca con los medios de comunicación, es que el descenso del apoyo a la presencia militar en Irak no se debe tanto al número de bajas, sino al aumento de la cobertura periodística de estos ataques. Mañana explicaré cómo se está desarrollando esa guerra en las calles de Bagdad. Aunque parezca inaudito, algunas sanas costumbres del régimen iraquí en su trato hacia los periodistas extranjeros se están repitiendo ahora.
La prensa norteamericana acaba de informar sobre las conclusiones de este sondeo realizado a finales de septiembre y principios de octubre. De hecho, los mismos autores hicieron otra encuesta similar en 1999 con resultados casi idénticos.
Bush sólo tiene que ganar la guerra o hacer creer a sus votantes que puede ganarla. No es tan sencillo. Ya se sabe que la guerrilla gana una guerra simplemente si consigue no salir derrotada. Y el Ejército regular la pierde si no consigue eliminar por completo a su adversario.