14.11.03

Solidaridad con Carlos Hernández

Un grupo de periodistas con amplia experiencia en la cobertura de guerras está preparando un comunicado de solidaridad con Carlos Hernández, recientemente despedido de Antena 3. Carlos ha cubierto en los últimos años varios conflictos bélicos (Palestina, Afganistán e Irak) y la dirección de Antena 3 le ha pagado los servicios prestados con el despido fulminante.
Carlos pasó cerca de dos meses en Bagdad durante la preguerra y la postguerra. Se jugó el pellejo, al igual que otros periodistas, y a la vuelta de Irak fue felicitado por los directivos de la cadena que acaba de comprar la Editorial Planeta.
Su testimonio fue uno de los más importantes en el reportaje "Hotel Palestina" que Telecinco emitió cuando se cumplieron seis meses de la muerte del cámara José Couso.
En los próximos días se sabrán más detalles sobre el documento que firmarán los reporteros de guerra de los más importantes medios de comunicación. De momento, conviene echar un vistazo a un texto escrito por uno de ellos, Alfonso Bauluz, editor de Internacional de la agencia Efe. Bauluz pasó la guerra como reportero incrustado con una unidad de marines.
Este es su artículo:

TRAZADORAS PROPIAS
Nuevamente me siento noqueado por la impotencia, en estado de conmoción.. No han sido los misiles ni disparos que acabaron con la vida de compañeros como Julio, Couso o tantos otros en la guerra de Irak. Ni siquiera el régimen de terror de Sadam Husein.
Han sido quienes se parapetan detrás de los balances económicos quienes han trazado el certero golpe, que tiene un claro objetivo: el compromiso profesional con la verdad sin sojuzgamientos a las razones políticas. Como
esas balas trazadoras que iluminan el objetivo a batir, los llamados «gestores empresariales» han enviado un nítido y certero tiro de gracia a la independencia profesional periodística. Alumbran claramente sus piezas a batir : la honradez, el pundonor y la claridad. Los militares recurren al eufemismo « fuego amigo » para referirse a las bajas causadas por los propios disparos. Aquí no hay confusión. No hay «niebla» de guerra, simplemente es un escarmiento en tu cabeza. Todos debemos tomar buena nota del precio que se paga por comprometerse con la verdad. El respeto y aprecio profesional, la categoría moral y el buen saber hacer pese a todas las
dificultades no son elementos a tener en cuenta por quienes pretenden hacerse pasar por empresarios de la comunicación. La revancha política prevalece en los dueños de la cadena de televisión a la que dejas de
pertenecer, que ofrecen en bandeja el «puesto de trabajo» de quien ha osado desafiar la infame «verdad oficial» de la guerra y el poder.
Me puedo figurar la inmoral recompensa que obtienen. También reflexiono sobre las desalentadoras consecuencias que tiene para quienes sólo pretenden
hacer del compromiso con el periodismo su oficio y un medio de vida legítimo. ¿De verdad que quienes perpetran un atropello como el Expediente de Regulación de Empleo en Antena 3 para tapar los excesos derivados de la
implicación de Telefónica en las batallas políticas por el control de la información tienen derecho a conservar la titularidad de la concesión administrativa de un servicio público para informar a la opinión?.
Nada que objetar al derecho de una empresa privada de escoger a sus profesionales, pero si considero que ellos mismos han sido quienes ponen en cuestión su legitimidad para participar en un negocio regulado legalmente
con un mercado en el que se impide el acceso de competidores mediante ese mismo sistema de concesiones. Por favor, libertad para todos, no sólo para
quienes acatan los dictados del Gobierno de turno.
El problema familiar y profesional de la pérdida de empleo por razones no imputables al despedido, -sino a los bien pagados directivos y en los más sangrantes a los muy remunerados servicios prestados-, se ve en este caso
agravado por constituir un meridiano ejemplo de cómo algunas empresas periodísticas buscan en la servidumbre política lo que ellos se afanan en llamar «ventajas competitivas», cuando no es sino otra cosa que favores
con mayúsculas. Apartar a quien no sucumbe a las presiones para contentar a los prebostes de la sinrazón oficial.
Otro gallo te cantaría si hubieras glosado las gestas de «las fuerzas de liberación norteamericanas en Irak en su guerra contra el mal», desde luego no sería yo. Quienes han podido seguir públicamente tu trayectoria deben saber que cuentas con todo el respeto, aprecio y cariño de tus compañeros en este bastardo trabajo. Afortunadamente, tu compromiso, esfuerzo y sacrificio
han sido para los espectadores de Antena 3, como prueban la ingratitud y falta de perspectiva de los nuevos propietarios de la empresa que prescinde de tu concurso.
Desconozco cómo pretende convencer a la audiencia de que los informativos de la cadena tienen como premisa la verdad. La realidad es dura, para todos.
Sólo deseo que no te ocurra como a esos cadáveres de los militares estadounidenses que, por mor de la reelección de George W. Bush, desaparecerán de la vista de los ciudadanos estadounidenses. Espero y confío
en poder encontrarte trabajando en cualquier parte, y verte, incluso, en las pantallas de televisión informando de lo que precisamente los poderosos no quieren que nadie se entere. Como esos a quienes ellos llaman «daños colaterales» y que son sólo, ni más ni menos, que personas inocentes.
No está en mi ánimo un panegírico de Carlos Hernández, mucho menos menospreciar la valía y profesionalidad de sus compañeros de Antena 3 afectados y no afectados como él por los despidos. Me consta que, como él,
durante los últimos 14 años han dado lo mejor de si mismos con una entrega encomiable, sencillamente creo que es un digno ejemplo de la prioridades de los nuevos dueños de Antena 3 que, cual bala trazadora, quieren iluminar a los periodistas sobre las «virtudes» que premian : la mayor sumisión y la falta de crítica al poder establecido. Nunca sostendré que en las guerras la
primera víctima es la verdad, ya que desde la perspectiva de las personas normales, son los seres humanos. La verdad puede resurgir de los estragos bélicos. Deseo que superéis esta ignominiosa mentira y los hechos sobrepasen a la «realidad virtual» que el poder político es tan aficionado a construir, en algunos casos con el concurso necesario de sus lacayos mediáticos.
Hasta pronto y suerte.
Fdo.
Alfonso Bauluz
Editor Internacional Agencia EFE