20.11.03

Pueden respirar tranquilos

Aquellos que temen que Irak se convierta en una dictadura teocrática cuando EEUU retire a sus soldados pueden respirar aliviados. Al menos de momento. El principal líder religioso de los shiíes, el gran ayatolá Alí Sistani, ha concedido unas declaraciones, algo muy poco habitual, al periódico Iraq Today para despejar esos temores.
Sistani ha dicho que los líderes religiosos no deben inmiscuirse en la política. Su obligación consiste en guiar sus conciencias y alertarles del peligro que supone desviarse de los principios del Islam. Para los que piensen que éste es un mandato demasiado ambiguo, Sistani deja claro que los religiosos deben dejar a los musulmanes que decidan por sí mismos. Si les imparten órdenes políticas o los utilizan para sus próximos intereses, perderían su condición de hombres religiosos.
Nada más lejos de lo que ocurre en la vecina Irán. En especial, si no olvidamos que Sistani insiste en que los autores de la futura Constitución del país deberían ser designados en unas elecciones, y no elegidos a dedo por los americanos o los partidos presentes en el Consejo de Gobierno Iraquí. Hasta ahora, el virrey Bremer se ha resistido a aceptar la idea de la elección de una asamblea constituyente. Esperemos que a diferencia de Bush, que afirma que no lee la prensa, Bremer le haya echado un vistazo a los periódicos iraquíes.
Siempre es mejor leer la opinión de un ayatolá en una entrevista que en una fatwa (edicto religioso). Cuando optan por lo primero, sólo están mostrando su opinión. Si prefieren la fatwa, es porque están dando órdenes.