27.11.03

Hipócritas

El ministro francés del Interior es un personaje difícil de clasificar. Llegó al Gobierno enarbolando una política de mano dura contra la delincuencia que asustó a la izquierda y que parecía tener a los inmigrantes en su punto de mira. Sin embargo, cuando ha surgido con fuerza el debate sobre la presencia de la religión (islámica) en la vida pública francesa, ha demostrado que en Francia es la izquierda la que representa la misma intransigencia e ignorancia que en EEUU es patrimonio de la derecha ultraconservadora.
Hace unos días, según cuenta el corresponsal de El País en Francia, se celebró un debate entre Sarzoky y el líder de los socialistas, François Hollande. El ministro defendió la idea de la discriminación positiva en favor de las minorías con el nombramiento de un delegado provincial del Gobierno de religión musulmana. Anatema, respondió Hollande, la República (gobernada obviamente por europeos, blancos y cristianos desde hace siglos) debe garantizar la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos.
¿Es verdad que el Estado francés cumple tan elevado compromiso? ¿Los chicos y chicas inmigrantes de las barriadas de París y Marsella tienen las mismas oportunidades que los jóvenes de tez más blanca? ¿Están de broma? La hipocresía de este mensaje, que suele acompañarse de lamentos del tipo tenemos que seguir trabajando en ello, no se hace lo suficiente..., es tan evidente que hasta un ministro del Interior puede desenmascararla con facilidad. El sistema francés de integración es un fracaso total y absoluto, respondió el provocador Sarzoky.
Dentro de unos años, tendremos que hacernos la misma pregunta en España. Es probable que los inmigrantes sean el 10% de la población y que muchos de ellos sean de origen marroquí. ¿Dónde estarán los jueces musulmanes, los periodistas musulmanes o los policías musulmanes? ¿Podremos sustituir su experiencia personal con el paternalismo de los blancos que dicen comprender y conocer las necesidades de estas personas?
No sé si eso nos convertirá en una sociedad multicultural, palabra que suscita el rechazo de los conservadores, algunos de ellos procedentes de la izquierda. Lo que sí sé es que integración no es sinónimo de asimilación. Y eso vale también para los símbolos no religiosos, como el pañuelo en la cabeza (que algunos se empeñan en llamar velo). Muchas musulmanas son obligadas a cubrirse el pelo, lo que convierte al pañuelo en un símbolo de discriminación. Otras muchas musulmanas lo llevan libremente, pero los talibanes laicos de Europa se niegan a que salgan de sus casas y asistan a una escuela, una universidad o formen parte de un jurado.
¿Igualdad de oportunidades? Venga a Europa, pague impuestos, ayúdenos a sufragar el sistema de pensiones, pero no se le ocurra defender sus valores culturales. Esa es nuestra idea de la igualdad de oportunidades.